RICOBLOG

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martes, 31 de mayo de 2011

MIS QUIMERAS. "En la barca"

Noté como empezaba a despertar mi cuerpo, pero de pronto me sentí raro, temeroso, no me atrevía a abrir los ojos. Me notaba empapado en sudor, con la boca reseca y como si la cama se balancease, confieso que sentí miedo. ¿Dónde estaba? ¿Qué me estaba sucediendo? Tras un gran esfuerzo empecé a recuperar algún recuerdo de la noche anterior: empezó normal, continuó divertida, se fue animando y creo que se tornó turbulenta, o me lo pareció.

¿Tal vez una copa de más? ¿Tal vez algún cigarrillo de más? ¿Tal vez ambas cosas?, o ¿Tal vez algo de menos? Era inútil, no podía pensar, algo abrasaba mi cuerpo, notaba como mi piel se estiraba dolorosamente, como necesitando rasgarse; no sabía cómo hacerlo pero necesitaba abrir mis ojos, era preciso tratar de descubrir donde estaba y que me sucedía ¿Quiénes y qué estaban haciendo conmigo?

Los párpados me pesaban como nunca antes, las sienes me golpeaban repetidamente con un “tun, tun, tun…” continuo y cada vez más próximo, como si algo estuviese acercándose hacia mí; logré tras un esfuerzo que nunca pensé que fuera capaz de hacer, vencer el dolor que sentía y separar mis párpados, lo que me permitió empezar a percibir una neblina luminosa que me cegaba; todo era borroso. Me esforcé una vez más, parpadeando y guiñando repetidamente mis ojos, logrando, ahora sí, que los abstractos contornos iniciales fuesen tomando forma y dibujando el entorno; de repente me pareció plácido y mi mente empezó a enviarme mensajes mucho más coherentes, es cierto que la noche anterior me había “pasado” un poco, por eso por la mañana había decidido ir a relajarme al estanque a remar un poco y ahí estaba toda la explicación.

Me había quedado dormido en la barca y la resaca y el sol eran los únicos demonios protagonistas de mi malestar, ese malestar que había creado en mi somnolienta mente tanta desazón e incluso temor, no era mi cama la que se balanceaba, sino esa minúscula barca a la que inexplicablemente había decidido subirme. Mientras recuperaba mi tranquilidad y percibía cómo iba relajándome al ritmo de una condescendiente autocrítica de “pero mira que eres tonto”, algo volvió a acelerar mis sistemas de alarma, ¡Dios mío, el tun, tun, tun…!, estaba más cerca, se me echaba encima a toda velocidad.

Conseguí abrir los ojos del todo, esta vez “como platos” y entonces lo vi y comprendí lo que sucedía, el “tun, tun, tun…” era el motor de la barcaza colectiva y se me estaba echando encima, cada vez me parecía más grande; me espabilé como pude, me aferré a los remos y traté de separarme de ese monstruo que se me abalanzaba, pero mi lentitud de movimientos y mi poca soltura con los remos hicieron lo demás ¡CRAAAAAASSSSHHHHH!

De nuevo la total oscuridad, pero el golpe terminó por despertarme del todo, acababa de caerme de la cama y comprender que todo había sido un sueño; sentí un gran alivio pero aun seguía sudando y tenía la boca seca, me levanté y bebí un poco de agua fresca, ya más sereno decidí regresar a la cama pues solo eran las 04,00 hs., convencido que ahora podría descansar tranquilo, pero ya no pude dormir, me daba miedo volver a la barca o a lo que quedara de ella.

Pero algo me pedía un esfuerzo adicional, un esfuerzo ni mucho menos placentero, pero ese algo me decía, ¡Vuelve a dormir y no temas volver a la barca o ésta te seguirá permanentemente!

domingo, 29 de mayo de 2011

VALORES - XX (SUPERACIÓN)

¿Desde cuando estás hablando de tus planes y de tus deseos por darle otro rumbo a tu vida?, ¿Es eso, solo palabras?, ¿Cuántas mortecinas sentencias de por qué no se puede hacer una u otra cosa, te repites?: Los proyectos que dices quieres iniciar, las notas que deseas alcanzar, el trabajo que pretendes encontrar, el ejercicio físicos que quieres realizar, la dieta que has de comenzar, ¿Qué haces para ello?

La superación no es sino un proceso de transformación y desarrollo, mediante el cual una persona puede llegar a realizar mayores esfuerzos para lograr cada objetivo que se proponga, al adoptar nuevas formas de pensamiento y adquirir una serie de cualidades que mejorarán su vida.

No conozco a nadie que un día, al despertarse y mirarse al espejo exclamase: “¡Caray soy una persona diferente!”, la superación no llega con el tiempo, el simple deseo o la automotivación, la superación precisa de planificación, esfuerzo, trabajo continuo, constancia y resistencia. Pero…, si la superación es un deseo innato de la persona ¿Por qué nos frenamos tan frecuentemente? Y es que el principal obstáculo somos nosotros mismos, conspiramos contra nuestra superación personal con temores escondidos, excusas, la tóxica esperanza de una oportunidad “de oro” o la espera de que se presente el “momento adecuado”, en muchos casos reflejos de la pereza y el pesimismo del conformista.

Mediante su superación la persona puede alcanzar un estado de satisfacción consigo misma y con las circunstancias emocionales y físicas de su entorno y así disfrutar de una  mejor vida, desde luego no basada en mayores comodidades materiales, aunque estas puedan venir asociadas, sino una mejor vida liberada de las trabas que nos imponen las ideas y sentimientos erróneos, ideas y sentimientos a los que les conferimos tal poder que se convierten en verdaderos impedimentos reales para nuestro desarrollo.

Pero romper todas esas ataduras que nos limitan no es un proceso fácil. Es preciso dejar atrás formas de pensar y comportamientos que se han ido adquiriendo con los años. Todo proceso de cambio es duro pero también gratificante pues si es cierto, nos está proporcionando una evolución ante la vida.

Ya hemos dicho que la superación personal se encuentra en la persona misma y no en los bienes materiales, como tampoco es exclusiva de una determinada edad, tanto jóvenes como menos jóvenes son capaces de alcanzar grandes logros, solo necesitan no detenerse ante una pretendida falta de experiencia o del desgaste natural propio de los años: Renunciar a mejorar equivale a una vida triste, gris y con falta de aspiraciones.

Es cierto que no podemos olvidar la existencia de los obstáculos, siempre los habrá, pero la verdadera superación consiste en afrontarlos, cobrando nuevos bríos en esa pelea. En esta vida nada es fácil, lo cierto es que todo lo que vale la pena exige perseverancia y paciencia para alcanzarlo, en esa pelea la superación se sublima, pero lejos de toda vanidad y soberbia, mientras nos provee de la satisfacción de ir aproximándonos a la mejora personal.

(Con esta entrada queda completada la lista de 20 conductas o valores enumerados en “VALORES, DEBERES Y DERECHOS”, por lo que con ella finaliza la serie; me gustaría deciros que ha sido una serie con la que me he divertido mucho y he aprendido bastante, gracias a vuestros comentarios y correos, ¡GRACIAS!).

sábado, 28 de mayo de 2011

MIS QUIMERAS

Sí, “MIS QUIMERAS”: He decido abrir esta nueva serie, ahora que está próximo el final de “VALORES” (del que tan solo queda una entrada), tomando como referencia el término “QUIMERA” cuya segunda acepción de la RAE es: “Aquello que se propone a la imaginación como posible o verdadero, no siéndolo”. Por tanto es un sencillo y humilde ejercicio literario, o, al menos, pretende serlo.

Pequeñas ficciones, relatos cortos imaginarios, historias inventadas, sin pretender ir más allá de lo que podría llegar a llamar, de forma generosa, como “microliteratura”, pero quiero alternar las entradas fruto de la reflexión personal o algunas otras de investigación, con ejercicios irreflexivos, sin pautas, sin reglas y sin ningún tipo de rigor, con el deseo de plasmar los resultados de un esfuerzo meramente imaginativo.

Soy consciente de que pasarle la batuta a la imaginación es un ejercicio muy complicado; como dijo Gabriel García Márquez: “Es más fácil atrapar un conejo que un lector”, sin embargo, no me resisto a intentarlo. Creo que ante este reto mis principales barreras serán:
  • Definir el personaje o personajes, protagonistas de la historia, ¿Conocidos? ¿Cercanos? ¿Imaginarios?
  • El nudo central de la historia ¿Qué ha de suceder?
  • ¿Por qué puede interesar o atraer la historia?
  • Centrar el momento en que ha de suceder la historia.
  • Dibujar la escena en la que ha de desarrollarse.
  • Cómo debe contar, el personaje principal, la historia que ha de suceder.
Desde mi reto no prometo nada más allá de mi esfuerzo e ilusión y demando, con toda humildad y si se me permite, comprensión y feedback, buscando tiempo y mejora; y declaro solemnemente que si tras los primeros intentos no me veo capaz, lo confesaré públicamente y abandonaré la serie. No obstante, este nuevo intento no implica renunciar a estilos anteriores hacia los que proclamo mi incondicional fidelidad.

viernes, 27 de mayo de 2011

[RICO - RICO]. "LA TAPA"

La tapa, para que se pueda considerar como tal, tiene que tomarse entre las comidas principales y como alimento que permite al cuerpo aguantar hasta la comida o la cena.

Al parecer la tapa nació de la necesidad de agricultores y trabajadores de otros gremios de ingerir un pequeño alimento durante su jornada de trabajo, que les permitiera continuar la tarea hasta la hora de la comida.
El tentempié exigía vino, porque el alcohol aumentaba el entusiasmo y las fuerzas, y en invierno calentaba el cuerpo para afrontar los rigurosos fríos del campo o del taller medieval. En verano, la bebida del tentempié del sur era el gazpacho, en lugar del vino, ya que éste provocaba sofocos inconvenientes a un organismo que más necesitaba refresco que calor.
Pero algunos autores aseguran que la tapa nació a causa de una enfermedad del Rey Alfonso X el Sabio, que se vio obligado a tomar pequeños bocados entre horas, con pequeños sorbos de vino. Una vez repuesto, el Rey Sabio dispuso que en los mesones de Castilla no se despachara vino si no era acompañado de algo de comida, regia providencia que podemos considerar oportuna y sabia para evitar que los vapores alcohólicos ocasionaran desmanes orgánicos en aquellos que bebían, quienes, en la mayoría de las ocasiones, no tenían suficiente “pecunia” para pagarse una comida con abundancia proteínica y en condiciones.
La provisión del Rey Sabio continuó vigente. Y, por esta razón, el vaso o jarro de vino se servía tapado con una rodaja de fiambre, o una loncha de jamón o queso, que tenía dos finalidades: evitar que cayeran impurezas o insectos en el vino y facilitar al cliente empapar el alcohol con un alimento sólido, como aconsejaba Alfonso X. Éste fue el origen del nombre de esta tradición española tan arraigada, la tapa, el alimento sólido que tapaba el vaso de vino.
Poco a poco se generalizó en toda España la tradición de la tapa, que continua arraigada en nuestros días. La bebida que tradicionalmente acompaña a la tapa es el vino propio de cada región: el txakolí joven en el País Vasco, el vino del Penedés o el cava en Cataluña, el ribeiro en el noroeste, el vino joven de Valdepeñas o de Rioja en Castilla y el centro o el jerez fino en el Sur. En Asturias, donde la manzana abunda, el vino se sustituye por la sidra.
Las aceitunas verdes, de “manzanilla", machacadas, gordales, rellenas, aliñadas o deshuesadas, podrían por sí solas ocupar todo un tratado de la tapa.
Junto a ellas, también se han universalizado las rodajas de chorizo o de lomo embutido, las lonchas de queso o de jamón curado, que a fin de cuentas son el origen de la “tapadera" del jarro de vino medieval.
Y a partir de estos ingredientes, el recetario del tapeo abarca toda clase de alimentos como por ejemplo los encurtidos destacando los boquerones en vinagre, los pepinillos o las berenjenas de Almagro.
Los fritos también se impusieron: Boquerones, calamares, salchichas,  croquetas, patatas y torreznos forman parte del mundo de las tapas de fritura; los guisos de cazuela también lo hicieron, como pueden ser los callos a la madrileña, los caracoles o las alubias aliñadas. Y finalmente, las recetas seculares como la tortilla de patatas, los buñuelos de bacalao, las croquetas, etc., quedaron como platos obligados a la hora del aperitivo que, acompañados de cualquier ensalada, podían sustituir perfectamente una comida completa.

miércoles, 25 de mayo de 2011

¿QUIERES GENERAR EMOCIONES CAPACITANTES?

Ya me he referido en varias ocasiones a las emociones, sentimientos que terminan definiendo conductas y estas pueden ser limitantes o capacitantes; luchar contra las emociones no tiene sentido, provienen de los sentimientos que no están exentos de cierta carga irracional; lo que realmente nos hace poderosos, o no, es utilizar su fuerza, es aprender a gestionarlas, es colocarlas en el platillo de nuestra balanza vital que suma, evitando que se instalen en el platillo que resta.

Las emociones que promueven una mayor sensación de capacidad son la alegría y la aceptación; la alegría genera optimismo y la aceptación confianza. Yagosesky (destacado conferencista, psicoterapeuta, escritor y orientador de conductas) sugiere que alcanzar la alegría precisa incrementar las actitudes de gratitud y optimismo y que para desarrollar la confianza es necesario abogar por la serenidad, por aprender neutralidad y dominar el arte de la relajación personal.
A continuación te brindo unas ideas que desde el coatching entendemos que propician conductas capacitantes:
1.    Recupera situaciones en las que te sentiste totalmente capaz: Revive con todas sus sensaciones esos momentos de fluidez en los que te sentías capaz de conseguir algo. Esto activa tu predisposición para repetirlo y cuantas más veces lo hagas más fácil te resultará lograrlo una y otra vez.
2.    Recuerda los sentimientos que tienes cuando te sientes capaz: Cuando somos capaces de redibujar situaciones en las que nos hemos sentido, capaces, tranquilos, entusiasmados…, estamos activando las mismas áreas cerebrales que en su momento se activaron, lo que provoca la liberación de las sustancias químicas intracorporales, vinculadas a esos sentimientos.
3.    Proponte expectativas nuevas: Lo que pensamos influye directamente en nuestras emociones y por lo tanto sobre lo que somos capaces de hacer. Tendemos a estancarnos en experiencias propias por lo que nos cuesta un esfuerzo, a veces demasiado importante, para plantearnos que la realidad que percibimos podría ser percibida de forma diferente.
4.    Detalla por escrito tus metas con palabras poderosas: Utiliza palabras cargadas de sentimientos que te resulten significativos. Al escribir, nuestras pretensiones, implicamos a más zonas del cerebro con el compromiso de alcanzar esas metas.
5.    Identifica tus frenos: Una dificultad frecuente es tener que sustituir emociones que venían incapacitándonos, para ello es preciso identificar, analizar y si es preciso invalidar las creencias que venían frenándonos.
6.    ¿Qué permiso te das?: Deberás analizar el diálogo interno que mantienes contigo mismo, si te consideras capaz o no, y cuál es tu disposición corporal, solo el equilibrio cuerpo-mente puede consolidar tu estado capacitante.
7.    Empieza a actuar y decláralo así: Muéstrate confiado en que eres capaz y tu mente y tu cuerpo aprenderán a adoptar esa estrategia como habitual. Dilo en alto, utiliza la fuerza de la palabra para “declarar” que eres capaz, eso reforzará tus pensamientos y te comprometerá con ellos.
8.    Y hazlo desde la felicidad: “La sonrisa cuesta menos que la electricidad… Y da más luz” (proverbio escocés).
¡Vale!, sé que no es fácil, pero intentarlo es el camino, ignorarlo ¿Es…?

lunes, 23 de mayo de 2011

LA DIFICULTAD DE DECIR "NO"

A quién no le ha sucedido que le regalen una corbata u otra prenda que le parece tan horrible que, desde el primer instante, decide que jamás se la pondrá, pero que cuando te preguntan si te gusta, dices ¡Me encanta! Te invitan a una fiesta que “maldita la gracia que te hace”, pero dices: ¡Genial, no faltaré! A veces debemos decir “No”, ya que si no lo hacemos nos sentiremos forzados a realizar algo que no queríamos, lo que nos proporcionará cierto malestar.

Desde luego hay situaciones en las que no se puede decir “No”; otras en las que no se debe decir “No”; algunas en que no es prudente decir “No”. Pero hay un gran número de ocasiones en las que sin duda se puede decir “No” sin que dicha negativa genere problema alguno.

La dificultad para decir “No” es algo normal y como en todas las conductas humanas, existen los extremos, y mientras más nos acerquemos a uno u a otro podremos comenzar a tener problemas. Las personas que no saben decir “No” acaban diciendo siempre “Si” y se dirigen hacia la sumisión, con un alto riesgo de drenar su autoestima junto a una nociva sensación de ansiedad. En el otro extremo se encuentran las personas a las que nunca les cuesta trabajo decir “No”, son personas aparentemente muy seguras de sí mismas, pero detrás lo que hay es una fuerte carencia para empatizar con las necesidades de los demás, lo que acaba significándoles importantes problemas en sus relaciones interpersonales.

La vida nos coloca permanentemente ante situaciones de elegir entre el “Si” o el “No”, ceder o negarme, pues bien, el conflicto surge cuando se encuentran dos necesidades opuestas. Si alguien nos pide hacer algo que deseamos hacer, no hay conflicto, ambas necesidades van en la misma dirección; pero si nos piden hacer algo que nosotros no deseamos hacer, surge el conflicto. En esos casos es preciso decidir sobre la prioridad de una u otra necesidad, ¿La mía o la del otro?

A veces, la dificultad de decir “No” no está tanto en la petición que nos hacen, como en barreras limitantes propias, barreras que funcionan como prejuicios o creencias y acaban condicionando nuestra conducta, entre esas barreras limitantes, encontramos como más usuales:
  • Para evitar un conflicto.
  • Para no hacer que el otro se sienta mal.
  • Por miedo a no ser aceptado.
  • Por creer que no tengo derecho a negarme.
El problema de no saber decir “No” es que después hay que hacer frente a las consecuencias y a veces nos obligamos a vivir situaciones que para nada deseábamos. Algunas personas sufren cada vez que se han de negar a algo, bien sea por temor a defraudar las expectativas de otros, bien por miedo a no “dar la talla”, no saber argumentar su negativa o por simple pereza y comodidad. Esa dependencia, dificulta el libre ejercicio de la responsabilidad que propicia unas saludables y equilibradas relaciones de interdependencia con los demás, en las que decimos “Si” cuando lo consideramos adecuado y en las que mantenemos discrecionalmente la opción de decir “No”.

Si eres de las personas que tienes dificultades ante el “No” te recomendaría que te marques unas pautas de conducta y trates de aplicarlas siempre que puedas, sobre todo al principio. Estas pautas podrían ser algo así como:
1. Pregúntate si lo que te están pidiendo es algo que realmente quieres hacer, no te dejes llevar por el impulso de decir “Si”.

2. En la medida de lo posible tómate tiempo antes de responder, puede ayudarte un “déjame pensarlo y te digo algo”.

3. Analiza si tienes tiempo para hacerlo, a veces no es que no queramos hacer una cosa, simplemente es que no vamos a poder.

4. Puedes buscar un punto medio si no deseas acceder a la totalidad de la petición que te hagan, en ese caso, di “No” pero proponiendo una alternativa.

5. Si deseas decir “No” se honesto y amable y sin entrar en detalles, solo comenta que otros temas te lo impiden, y recuerda, es mejor hacerlo con una sonrisa que con cara de culpa.

Ten siempre claro que no es lo mismo ceder porque te sientes obligado a hacerlo, que ceder porque lo has decidido así. Lo más importante es que tu sepas lo que es mejor para ti, así es como vas a poder ser tú quien decida cuando decir “Si”, y cuando decir, desde el sosiego “No”.

Si generalmente decimos casi siempre “Si” por una vez que se diga “No” el mundo no se va a parar, es más, al día siguiente el sol volverá a brillar para todos.

sábado, 21 de mayo de 2011

VALORES - XIX (SOLIDARIDAD)

…Determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y cada uno, ya que todos somos responsables de todos.

Pero quiero empezar acotando las consecuencias que “a contrario sensu” tiene la falta de solidaridad entre las personas: Es en la falta de solidaridad entre las personas y los pueblos donde reside la culpa de las estrecheces actuales que padece la humanidad; cuando las personas alcanzan un supuesto bienestar, a fuerza de derribar a otros, de utilizar a los demás como simples escalones para alcanzar el éxito, de ignorarlos en la pobreza u olvidarlos en la desdicha, cuando los países explotan a otros , o dejan de ayudarles, se produce un espejismo efímero de pretendido bienestar material, pero que en el fondo no es más que un pervertido egoísmo y deshumanización, que nos conduce a un estancamiento social en el que imperan los intereses personales.

Pero la falta de solidaridad que aletarga la civilización en el desarrollo conjunto de todas las personas, no solo afecta a los necesitados, o a los países menos desarrollados, la falta de solidaridad se revuelve contra nosotros mismos y acaba afectando a la humanidad y no solo a los más necesitados. La solidaridad es unión, mientras que el egoísmo es aislamiento. La solidaridad favorece el desarrollo, el egoísmo la pobreza. En la solidaridad el hombre es amigo y hermano para el hombre, en el egoísmo el hombre es lobo para el hombre. La solidaridad aprovecha y comparte los bienes, el egoísmo los acumula en inútiles y vergonzosas masas de riqueza.

Y es que la solidaridad es entrega y, por ello, diametralmente opuesta al egoísmo. La solidaridad debe ser verdadera, tangible, activa y perseverante, ha de ser un compromiso de las personas con las personas. La solidaridad arranca en uno mismo, es lícito preocuparse por uno mismo y por los suyos, pero no a costa de los demás, sino de la mano de los demás.

Es este sentido, podemos decir que las tendencias humanas que se oponen a la solidaridad no son sólo negativas, sino también antinaturales; son señales patológicas en una persona que no reconoce la dignidad de la persona humana ni se ha dado cuenta, ciego de avaricia, de que todos somos verdaderamente responsables de todos. Así como la solidaridad nos humaniza; la falta de ella nos pervierte, nos hace negar nuestra propia naturaleza.

Oponerse a la solidaridad es oponerse a la naturaleza social del hombre, y equivale a afirmar que uno es autosuficiente, que no necesita de otros, que los otros no le merecen, que no le debe nada a nadie. No escuchar la llamada de la solidaridad es una acción que desvirtúa al ser humano para convertirlo en un ser solitario y egoísta, fuera de la realidad; profuso para exigir, pobre para ofrecer. Querer olvidar la solidaridad y observar con los brazos cruzados las necesidades de los que nos rodean es un síntoma de un profundo egoísmo, una irreparable ceguera o una asombrosa ingratitud.
La solidaridad exige no ser confundida con un vago sentimiento de malestar ante la desgracia de los demás, pues si se queda en eso, ni une, ni hermana, ni desarrolla a las personas.

viernes, 20 de mayo de 2011

[RICO - RICO]. "LA CROQUETA"

No es raro que existiese antes de principios del siglo XIX, aunque parece que pudo ser el cocinero francés Antonin Cáreme, inventor de tantos platos y modos de cocinar, quien la hizo entrar en las cocinas nobles. Conocemos que uno de los platos que sirvió en un banquete que preparó para el príncipe regente de Inglaterra y el Gran Duque Nicolás de Rusia, el 18 de enero de 1817, fueron las croquetas à la royale.

Probablemente la primera croqueta era de patata, con incorporación o no de huevo. Alejandro Dumas en su crónica del viaje a España como enviado a la boda de la infanta Luisa Fernanda con el duque de Montpensier en 1846, menciona su receta personal de croqueta de patata y no recoge otra española, aunque hace un listado muy amplio de platos habituales en España en ese tiempo. La reiterada cita de esta fórmula y su presencia en las cocinas antiguas de Estados Unidos, muy influidas por usos franceses además de ingleses clásicos, parece atestiguar que la difusión de fórmulas sencillas se hace desde Francia en el primer tercio del siglo XIX, como lo atestiguan la fórmula de la croqueta de patata de las damas presbiterianas de Ohio y la unión de vegetarianos teósofos de Norteamérica. Sin embargo, parece que ya entonces empezaban a prepararse croquetas con proteínas animales. Por ejemplo, un libro de cocina clásico americano recoge ya croquetas de pollo en 1857 y tenemos noticia de una curiosa costumbre de los habitantes del condado de Oseola en Iowa, que sufrían frecuentes plagas de langosta y aprovechaban en 1892 la eliminación de estos insectos para hacer con ellos nutritivas (y llamativas) sopas y croquetas de saltamontes.

Por lo que se refiere a España, parece que la croqueta se introdujo con mayor lentitud. El famoso manual de Rementería, autor-traductor, no las menciona en 1837, como tampoco lo hace el popular manual de Giménez Fornesa en 1871. Tenemos noticia de ellas en el popular libro de Altimiras de principios del siglo XX y de nuevo en otro clásico para recién casadas, que las menciona en el primer tercio del mismo siglo, refiriéndose en los dos casos a preparados de pollo, conejo, merluza o bacalao.
Resulta interesante el testimonio de Dña. Emilia Pardo Bazán, que recoge fórmulas de croqueta con pollo o vaca y dulces ya en 1913, y asegura que son populares en España con el siguiente argumento: ..."el plato es sin duda transpirenaico; pero está tan extendido en España que Valeralo comió muchos años en una venta de Despeñaperros, y el mismo hecho de que todas las menegildas (criadas de servicio) lo estropeen, indica su popularidad. Hay que añadir que la croqueta, al aclimatarse a España, ha ganado mucho. La francesa es enorme, dura y sin gracia. Aquí, al contrario, la hacen bien, las croquetitas se deshacen en la boca, de tan blandas y suaves”.

Al frente de la elaboración de este plato, desde los restauradores más afamados hasta los humildes mortales, solemos recordar a las madres y a las abuelas, ya que uno de los ingredientes fundamentales para que salgan bien es el cariño con el que se preparan. Como nuestra huella digital, cada uno tiene el recuerdo de su madre o de su abuela confeccionando sus particulares croquetas, que terminaban saliendo en pequeñas porciones de la palangana cubierta con la toalla donde habían enfriado, para redondearse en sus manos y depositarse en una gran bandeja sobre la mesa de formica esperando la fritura.

Leía hace poco a alguien a quién le gustaba referirse a la croqueta como la zona Disney, recordando las historias de la Bella y la Bestia, el Jorobado de Notre Dame u otras películas de la factoría, en las que el mensaje central es "la belleza está en el interior", es como un regalo, que hasta que no quitas su envoltura, te intriga y aumenta tu deseo de entrar en contacto con su contenido y cuando traspasas su crujiente capa y ves por primera vez su interior, su corazón, te lo encuentras blanco si están rellenas de bacalao o de queso, verde si son de espinacas o de acelgas, rojo si de chorizo o sobrasada, negro si son de morcilla y multicolor si de jamón o de verduras salteadas.

En otras cosas no sé, pero en la croqueta el tamaño importa.

miércoles, 18 de mayo de 2011

"DIVIDE y PERDERÁS"

El refrán “Divide y Vencerás” en su acepción más amplia es algo más que una técnica de diseño de algoritmos. De hecho, suele ser considerada una filosofía general para resolver problemas difíciles dividiéndolos en partes más simples tantas veces como sea necesario, hasta que la resolución de las partes resulte obvia, para finalmente construir la solución del problema principal a partir de las soluciones encontradas para los subproblemas.

Pero a la vez, la historia de la humanidad la ha consagrado como una excelente estrategia en el cruelmente denominado “arte de la guerra”; se trataba de debilitar las fuerzas enemigas dividiendo y si era posible enfrentando a miembros del mismo grupo.

En el mundo de las organizaciones, sean profesionales, sindicales o políticas es frecuente encontrar personas entregadas a una competitividad feroz y a veces desleal por mantener posiciones de poder, esta cultura de la competitividad y la deslealtad no parece sea la estrategia idónea para crear una misión compartida en el seno de las organizaciones, el tiempo acaba transformando el refrán en un “Divide y Perderás”.

Esas personas, generalmente en puestos de responsabilidad dentro de las organizaciones, deberían transformar el “arte de la guerra” en “arte para la paz”, cultivando sin ningún tipo de reservas la cultura corporativa del “Une y Vencerás”, para ello es preciso fomentar un buen clima organizacional. La motivación de sus miembros y el trabajo en equipo, lo que favorecerá la cultura del compromiso y proactividad colectiva.

Conseguido esto, las ventajas son claras, algunas de ellas son:

  • Conduce a mejores ideas y decisiones.
  • Produce resultados de mayor calidad.
  • Hay un involucramiento de todos en el proceso.
  • Alta probabilidad de implementación de nuevas ideas.
  • La información compartida significa mayor aprendizaje.
  • Aumenta la posibilidad de mostrar las fortalezas individuales.
  • Ayuda a compensar las debilidades individuales.
  • Favorece el desarrollo de las relaciones interpersonales.

Sin embargo, esto solo es posible aplicando estilos de liderazgo de tipo “afiliativo” o de tipo “desarrollador” que permiten “unir en la diversidad”, por el contrario el estilo más utilizado por un elevado número de responsables organizacionales es el “directivo”, de marcado carácter autoritario, lo que les conduce a renunciar a las ventajas aludidas, probablemente por miedo a perder sus parcelas de poder.

lunes, 16 de mayo de 2011

UN VENENO LLAMADO RENCOR

Las personas nos comportamos conforme a nuestros propios valores que no tienen por qué coincidir con los valores de los demás. Lo que para algunos puede suponer una grave ofensa, para otros puede entenderse como algo natural y sin importancia. No resulta difícil cometer errores incluso sin propósito intencional alguno, a veces las circunstancias, a veces el desconocimiento, nos puede conducir a tomar decisiones que, sin pretenderlo, hagan daño a otros.

Hermanos que no se hablan, amigos que se distancian para siempre, padres e hijos que no vuelven a verse y todo motivado por una herida que no supieron o pudieron cicatrizar. Las malas relaciones personales generan seres aislados y amargados y con problemas de salud. ¡Esto es rencor! A veces junto al rencor aparece el dolor por sentirse culpable del conflicto, en esos casos además de perdonar al otro hemos de ser capaces de perdonarnos a nosotros mismos, necesitamos aceptar que todos somos capaces de cometer errores, lo que nos ha podido llevar a no actuar de forma correcta.
Sentirse herido en la vida es normal pero genera una situación difícil y generalmente, en algún momento, todos provocamos rencores. Sin embargo, que sean comunes no significa que sean saludables. Y es que el rencor es un enojo profundo y persistente, un resentimiento arraigado que desequilibra el cuerpo y la mente. La persona que siente rencor suele “rumiar” sus rencores, alimentándolos con fantasías creadas por sus pensamientos que nada tienen que ver con la realidad.
El rencor es un profundo resentimiento, una emoción negativa que no resulta perjudicial solo desde el punto de vista emocional, sino también para nuestra salud mental y para nuestra salud física. Cuando una persona tiene rencor o piensa en venganzas, tanto su presión arterial como su ritmo cardiaco se disparan respecto a su actividad normal. Experimentando con frecuencia estos estados insanos no solo se sufrirá estrés, sino que pueden acabar apareciendo daños cardiovasculares.
El rencor es preciso superarlo, para ello es necesario generar emociones opuestas a él. Si se piensa decididamente en el perdón, los ritmos vuelven a normalizarse. Reconozco que no es fácil ya que lo primero es percibir y admitir que sentimos rencor, después es preciso expresar nuestro enojo a quién lo generó, desde luego sin calificaciones o descalificaciones personales, sino haciéndole partícipe de cuales fueron nuestros sentimientos ante determinadas decisiones suyas y sabiendo perdonar.
Otras veces solo queda la opción de aceptar el daño, todos hemos dañado y hemos sido dañados alguna vez, pero no podemos permitir que se instale, de forma permanente, el odio y el rencor, recordemos aquel refrán: “No hay mal que cien años dure” y al que suele añadirse “ni cuerpo que lo aguante”.
Está demostrado que perdonar, si es de corazón, es una terapia maravillosa. De la misma forma que odiar en base al rencor es un veneno que amarga la vida, que la acorta. Lamentablemente hay muchas personas que pasan muchos años instaladas en el rencor, que no se dirigen la palabra y que no pueden “verse ni en pintura”.
Una cosa es sentirse herido por un agravio y otra distinta es pretender provocar el dolor que sentimos hacia quien nos ofendió. Lo primero es humano, lo segundo destruye lo humano y nos hace rencorosos. Está claro que desconocen el daño que se hacen a sí mismos y como amargan su existencia.

sábado, 14 de mayo de 2011

CACA, CULO, PEDO...PIS

Hacer “pis” ya no solo es ir al baño y desahogarse, al menos en Collado Villalba, en este municipio madrileño, hacer PIS ha supuesto dar forma a una agrupación electoral que se presentará a las próximas elecciones municipales y autonómicas del 22 de mayo; según fuentes próximas a los autores de dicha iniciativa, les costó un intenso y profundo debate de contenido marketiniano, que duró, al menos, entre dos y cinco minutos, para pergeñar su acrónimo PIS, Partido Irreverente Surrealista, pero cuando algunos de sus socios fundadores se presentaron ante notario para poder inscribir la candidatura, el funcionario declinó firmar el proyecto al considerarlo que escondía “fines violentos y anarquistas”, fue preciso suavizar el surrealismo del programa para que el PIS viera la luz y convertirse, de esa manera, en la sexta fuerza política de la localidad.

No me cabe la menor duda de que su programa político lo firmaría de muy buen grado el mismísimo Groucho Marx, arrancando con su premisa inicial: “despedir a todos los dirigentes políticos incluso a ellos mismos si ganan” y continuando con sus propuestas, entre las que por citar algunas encontramos: Collado Villalba como capital de Europa, mar para el río Guadarrama o convertir a Plutón de nuevo en planeta y es que el PIS se declara un “partido interestelar” con un claro reto futuro: aspirar al universo.

Declaran no ser de derechas, ni de izquierdas ni de centro sino “de abajo” con la voluntad de “perjudicar a los de arriba”, saliendo del absurdo de la realidad que les rodea y con el propósito de “crear ilusión y, sobretodo, reír que ya bastante jodida está la realidad”. Proclaman que si alguien debiera estar en el paro estos serían los políticos, que son los más parados, el PIS promueve una “política sin políticos”. Con su eslogan “Ni caca, ni culo, ni pedo. Vota PIS” se presentan como alternativa a la alternancia PPSOE, apelando al cambio de “la acidez de estómago por la alegría”.

Ataviados con carteles tipo hombres anuncio y nariz de payaso, las únicas reacciones que han recogido de sus paisanos villabinos es de simpatía o escepticismo poco próximas a sus pretensiones electorales, si es que las tuviesen, no siendo raro escuchar expresiones del tipo “simpático pero poco serio”, mientras que sus rivales no les ven como un peligro y opinan que cualquier voto que se les diera sería un voto perdido en un momento tan importante.

Personalmente estoy convencido de que detrás de PIS y sus fundadores no hay ninguna pretensión electoralista, más bien se trata de una fina burla cargada de ironía y sin duda motivada por el gran desencanto y ruptura de credibilidad que han forjado, nuestros políticos, en nuestras esperanzas, por lo que muy bien el acrónimo de PIS podría significar simplemente “Personas Insatisfechas Socialmente”.

Humor, broma, sarcasmo…, pero una realidad, cuando en un evento tan trascendente como elegir a quienes van a gestionar “nuestros” recursos durante los cuatro próximos años y serán los artífices de nuestras venturas y desventuras, surgen opciones de este tipo que se sitúan en un plano que puede ir desde lo simpático hasta lo esperpéntico, hay algo de mayor calado. Tristemente estoy convencido de que los presuntos rivales del PIS solo han valorado las posibilidades que podrían tener en las urnas y en ningún caso, el significado de que se produzcan movimientos de este tipo, claro que para ello hacen falta una buenas dosis de humildad y autocrítica, ausentes en la dieta de la mayoría de nuestros políticos.

viernes, 13 de mayo de 2011

VALORES - XVIII (SINCERIDAD)

Resulta bastante fácil el haber sentido, en algún momento de nuestra vida, la desilusión de conocer la verdad, esa verdad que pone al descubierto un engaño o una mentira. Es una experiencia que nunca deseamos volver a vivir, que nos hace sentirnos defraudados y a veces, puede llegar a impedir confiar en las personas, aún sin ser estas las causantes de nuestra desilusión.

De las diferentes definiciones que he leído de “Sinceridad” la que más me ha gustado decía algo así como: “Decir, con palabras y acciones, si es conveniente, a la persona idónea y en el momento adecuado, lo que se ha hecho, lo que se ha visto, lo que se piensa, lo que se siente, etc., con claridad, respeto a la situación personal o a la de los demás”. Sin embargo, para muchas personas la sinceridad no precisa de contemplar en su contexto “si es conveniente, a la persona idónea y en el momento adecuado”.

Desde luego mi opinión pasa porque la sinceridad debe estar escoltada por “la caridad y la prudencia”, también requiere “tacto”, lo cual no significa omitir la verdad total o parcialmente. Si hemos de decir algo a alguien y entendemos que al hacerlo podemos incomodarle, deberíamos tener presente que el único propósito válido para hacerlo sería el de “ayudar”, eso nos debiera exigir buscar el lugar y momento más idóneos, como único camino para lograr que la persona nos escuche y participe de nuestra buena intención de ayudarle para mejorar.

Ser sinceros también exige de responsabilidad personal, no dando cabida a la imaginación, a los rumores o a las suposiciones y desde luego no decir nunca “las verdades” por despecho, enojo o envidia, no es suficiente enarbolar la bandera de la “franqueza y la sinceridad” para evidenciar los errores que cometen los demás, esto tiene otro nombre que no es el de sinceridad, aunque lo que digas sea cierto.

 La educación de la sinceridad básicamente supone la educación del tacto, la discreción y la oportunidad. Porque ser sincero no consiste en decir todo a todos y siempre. El discernimiento será una herramienta fundamental en el arte de ser sinceros:

  • Distinguir entre hechos y opiniones.
  • Distinguir entre lo importante y lo secundario.
  • Distinguir a quién se debería contar qué cosas.
  • Distinguir el momento oportuno.
  • Explicar por qué.

Esto que parece sencillo es generalmente lo que más cuesta. Utilizamos el subterfugio de “las mentiras piadosas” ante las que “no pasa nada”, pero, obviamente, una pequeña mentira, llevará a otra más grande y así sucesivamente, hasta que nos sorprenden.

La sinceridad es una virtud que caracteriza a las personas por la actitud congruente que mantiene en todo momento. Cabe enfatizar que “decir” la verdad es una parte de la sinceridad, pero también “actuar” conforme a la verdad. El mostrarnos “como somos en realidad”, nos hace congruentes entre lo que decimos, hacemos y pensamos, esto se logra con el conocimiento y la aceptación de nuestras cualidades y limitaciones.

Cuando aparentamos lo que no somos, (normalmente condicionados por el propósito que se persiga: trabajo, amistad, negocios, círculo social, etc.), se tiende a mostrar una personalidad ficticia: inteligentes, simpáticos, educados, de buenas costumbres, etc., ¡Pero cuidado!, ya conoces la sabiduría del refranero español y ahora recuerdo uno que dice. “Dime de qué presumes y te diré de lo que careces”.

miércoles, 11 de mayo de 2011

[RICO - RICO]. "EL GAZPACHO"

En la actualidad se conoce “el gazpacho” como una preparación culinaria de tipo “sopa” con ingredientes como el pan, aceite de oliva, vinagre y hortalizas crudas, generalmente tomate, pepino, pimiento, cebolla y ajo; suele servirse “fresquito” durante los meses calurosos de verano. No obstante, es un plato muy variado y versátil en función de su implantación geográfica.

Reconozco que mis primeras indagaciones me produjeron cierta decepción al tropezarme con algunas afirmaciones, que aunque en cierto tono jocoso, sentenciaban: “El gazpacho tiene raíces, pero no historia, al menos historia escrita”, sin embargo, mi persistencia me llevó a constatar que si se pueden encontrar referencias escritas y algunas de ellas son las que quiero compartir.

Por ejemplo, los soldados romanos acostumbraban a beber como refresco una bebida austera a base de vinagre (vino avinagrado) y agua que denominaban “posca”. Algunos autores sugieren que los propios soldados mojasen esta bebida con pan y aceite de oliva, haciendo un gazpacho primitivo bebido como una sopa. La costumbre de refrescar con bebidas majadas (machacadas) ya la narra Publio Virgilio Marón en el siglo I mediante una égloga en la que describe como una esclava, llamada Testilis, ofrecía a los segadores una mezcla de ajos majados con hierbas aromáticas y vinos añejos (avinagrados). De la misma forma los agricultores griegos tomaban una mezcla denominada “kykeón”. Todo apunta a que ambos casos fuesen antecedentes del actual gazpacho.

Los gazpachos manchegos eran calientes y cárnicos, siendo anteriores al gazpacho actual, ya que datan del siglo XII. El gazpacho originario parece ser se elaboraba ya en la época de Al-Ándalus y los ingredientes eran pan en migas (a pellizcos), ajo, aceite de oliva, vinagre, sal y agua. Estos ingredientes se majaban en un dornillo (mortero) y eran servidos como una sopa. Resulta evidente que estos primeros gazpachos no poseían los ingredientes del actual gazpacho, por ejemplo el tomate, uno de los integrantes primordiales del actual gazpacho, no se consume en España hasta el siglo XVII y comienzos del XVIII.

La llegada del latifundismo en el sur de España llevó a que se pagaran los jornales en especie, es decir, se daban alimentos a cambio de mano de obra. Los jornaleros cocinaban el “rebujo” (mezcla de las contribuciones alimenticias que recibían y aportaban cada uno), es por esta razón por las que muchas fuentes apuntan al gazpacho como comida de segadores. He leído que a los jornaleros de Extremadura y de Castilla se les daban “dos libras de pan” y “aceite para el gazpacho” y que entre las cuadrillas de jornaleros existía la figura del “gazpachero” encargado de elaborar y preparar la comida de las cuadrillas de los trabajadores de los cortijos andaluces y esto les obligaba a majar (machacar) y moler los ingredientes, por todos aportados, en un dornillo (mortero) de madera.

Las diferencias entre unos gazpachos y otros (más o menos humildes) se fueron fundamentando especialmente en la terminación del plato (ingredientes), el menaje utilizado y el servicio empleado, pero su origen geográfico está ligado a las regiones españolas más calurosas, donde los trabajadores del campo necesitaban un plato barato que cumpliera sus necesidades nutricionales en un clima altamente riguroso.

A partir de 1960 el gazpacho trascendió nuestras fronteras, gracias al turismo, pero no podemos olvidar que el gazpacho primigenio (mezcla de pan desmigado, aceite de oliva y vinagre) estuvo alimentando a campesinos españoles del sur durante siglos. Su evolución ha ido dejando a lo largo del tiempo variedades distintas de gazpacho por toda la geografía española, siendo de todas ellas la más popular e internacionalizada la que responde a la denominación de “gazpacho andaluz”.

El denominado gazpacho andaluz, suele ser definido por diversos autores culinarios como una mezcla entre sopa y ensalada. En la actualidad tiene un uso muy extendido como refresco, el cual es servido por regla general en verano. Suele servirse fresco como una bebida/comida de aromas agradables y reconfortantes. Se denomina andaluz porque así ha trascendido al resto de España y del mundo, sin embargo, en Andalucía se toman gazpachos blancos que no contienen tomate. Los gazpachos rojos se elaboran en Andalucía Occidental, los blancos en Málaga, Córdoba y Granada y los verdes en Sierra Morena y la Sierra de Huelva.

Y a parte de su historia decir que su consumo resulta ser importante para la salud, debido a la ingesta de diferentes vitaminas (A y E), hidratos de carbono y algunos minerales como fósforo, hierro, calcio, manganeso, zinc, cobre, potasio y sodio, claro está que la bondad de estos grandes atributos se mantiene en la medida que los niveles de pesticidas utilizados en las hortalizas no los neutralicen o desnaturalicen.

lunes, 9 de mayo de 2011

HOLA... ¿ESTÁS DESPIERTO?

Al despertarme esta mañana he notado que hacía un día espléndido por lo que he decidido prepararme un café y sentarme en la terraza contemplando plácidamente el jardín; la quietud y la tranquilidad se vieron de pronto agitadas al recordar una frase que oí hace algún tiempo “la vida es urgente”, sin abandonar la actitud reflexiva en la que me encontraba, tomé la decisión de no esperar y compartir con vosotros todo aquello que estaba llegando a mi cabeza.
Y es que el tiempo no se detiene, se va y no vuelve jamás, la vida continúa contigo o sin ti y en ese recorrido tú eres dueño de tus decisiones, tú decides hacer más de lo que te suma y menos de lo que te resta, tú decides entre la oportunidad de avanzar o la posibilidad de retroceder, el tiempo es como cuando coges agua con las manos, se escurre y escapa entre los dedos continuamente, deberás darte prisa si quieres beber.
Creo que ahí está el significado de la frase “la vida es urgente”, se requiere vivir con un cierto sentido de urgencia, con ambición y con entusiasmo ante la visión de la oportunidad y el deseo por lo que es posible, esa urgencia que te lleva a estar listo ¡Ya!, porque sabes que el momento que no disfrutes ahora se irá, esa urgencia que te impulsa a no postergar una acción encaminada a lograr lo que deseas alcanzar y es que el momento no es mañana, no es más tarde, es ahora mismo.
Soñar puede ser, anhelar de forma persistente algo, imaginar que las cosas son diferentes a como son, llegando incluso a dar por cierto lo que no lo es o representar en la fantasía imágenes o sucesos mientras se duerme, puede ser un espacio agradable y cómodo, incluso generarnos cierto nivel de satisfacción pero siempre será temporal, no se puede vivir la vida soñando ¡Hay que despertar y pasar a la acción!
Si puedes soñar es porque estás vivo, el estar vivo es lo que te permitirá avanzar y avanzar es la única fórmula para “alcanzar”; si no abandonas el estadio del pensamiento, estés dormido o adormilado, no tienes ninguna posibilidad de lograr tus sueños, la acción no garantiza el éxito pero es la única opción que te ofrece alguna posibilidad de conseguirlo.
Por tanto, si decides hacer algo, si te pones en movimiento podrás convertir tus sueños en realidad y es cada uno de nosotros somos lo que pensamos, lo que soñamos, pero dando paso a la acción. Alguien dijo: “Para ver cosas que nunca has visto solo debes hacer cosas que nunca has hecho”.
¿Estás despierto? ¿Qué vas a hacer? ¿Permitirás que tus sueños se queden anclados en tu mente o te harás dueño y señor de ellos para hacerlos realidad?

viernes, 6 de mayo de 2011

EL ORDEN DE LOS FACTORES... ¿ALTERARÁ EL PRODUCTO?

Sin pronunciarme ni a favor ni en contra, sobre cuál debe ser el orden de los apellidos que un bebé heredará al nacer, creo que este país tiene severos problemas de los que ocuparse antes que de ese; desde mi punto de vista es tan solo una cuestión de prioridades para atender aquellas cuestiones que preocupan a la ciudadanía, a saber: El paro, el precio de la vivienda, la restricción de crédito, la estanflación (inflación en situaciones de estancamiento o desaceleración de la economía), etc.

Sin embargo, a nuestros señores diputados parece que les divierte más ocuparse de la gran preocupación social que se respira cada día en España, sobre cuál debe ser el orden de los apellidos, ya que los otros temas, los que de verdad preocupan, se resolverán solos en la medida en que se vaya disolviendo la “CRISIS”, esa misma que no hace tanto tiempo era solo fruto de los conspiradores.

Desde 1999 (Ley 40/1999 de 5 de noviembre) los españoles pueden elegir el apellido de la madre o del padre como primer apellido para un recién nacido, manteniendo la primacía masculina en caso de desacuerdo, esto acababa con la prevalencia del apellido paterno, no obstante, en un continuo esfuerzo y preocupación por el bienestar de la ciudadanía, el grupo socialista elaboró un nuevo proyecto de Ley en noviembre de 2010, al entender que no se había erradicado totalmente la prevalencia paterna, vigente en los casos de disputa.

Para subsanarlo, ese nuevo proyecto de Ley establecía el orden alfabético como criterio para fijar el orden de los apellidos, esta pretendida nueva norma generó una gran polémica en el parlamento y además, posiblemente alguien se dio cuenta que en dos o tres generaciones desaparecerían apellidos con la “Z” como por ejemplo “Zapatero” y ganarían preponderancia los que comiencen por la “A” como por ejemplo “Aznar”, no se cual de las dos situaciones sería más caótica para una sociedad tan sensibilizada con el orden de los apellidos de su descendencia.

La realidad desde 1999 ha evidenciado que España sigue siendo un país tradicional para estos temas. Es decir, generalmente cualquier hijo suele recibir el apellido paterno y los casos de desacuerdo son prácticamente anecdóticos; curiosamente en nuestro país vecino, Portugal, es justo al contrario, es decir, cualquier recién nacido recibe en primer lugar el apellido materno, esperemos no contagiarlos ni entretenerlos para que sigan intentando resolver sus verdaderos problemas.

Pero han vuelto a la carga y esta vez el parlamento aprobó, el pasado miércoles cuatro de mayo, el proyecto de Ley tras la modificación de su texto, sustituyendo el orden alfabético, conforme a la enmienda pactada, por el criterio y decisión de la persona encargada del Registro Civil, eso sí, “atendiendo siempre al interés superior del menor”, siendo esta “frasecita” de aquellas grandilocuentes que en el fondo no dicen nada, o peor aun dicen lo que cada uno quiera. ¡A ver quién cierra ahora y bien cerrado, el melón que sin necesidad han abierto!

Por cierto, en la actualidad, el criterio utilizado para el orden de apellidos del primer hijo, es vinculante para el de sus posibles futuros hermanos, ¿eso permanecerá o podrá haber hermanos con apellidos en diferente orden?

Este tema me lo he encontrado en periódicos y debates televisivos, sin embargo, me sorprende no haber leído ni oído nada respecto a otro tema que contiene el proyecto de Ley como es la supresión del Libro de Familia, sustituyéndolo por una ficha individual con un “código personal de ciudadanía”; la propia exposición de motivos del proyecto de Ley cita textualmente: “…culminando el progresivo abandono de construcciones jurídicas de épocas pasadas que configuraban el estado civil a partir del estado social, la religión, el sexo o el matrimonio”.

Todo esto, presumiblemente, no se aplicaría antes de 2013, pero es como si hubiese un empeño por establecer como única enseña de los “nuevos tiempos” que no hay más célula social que “el individuo”.

jueves, 5 de mayo de 2011

VALORES - XVII (SERVICIO)

El espíritu es la fuerza que mueve a las personas y por ende a las empresas. El espíritu de servicio es una actividad basada en ciertos valores y creencias sobre las personas, la vida y el trabajo, que conduce a a una persona a “servir” sin incomodidad y a enorgullecerse de sus acciones. El espíritu de servicio surge de sentimientos personales básicos sobre uno mismo, el trabajo y el resto de personas. Cuando uno se respeta así mismo como ser humano, respeta a las demás personas y sus necesidades.

El espíritu de servicio es una actitud ante la vida, así lo evidencian aquellas personas que ven en cada tarea la oportunidad de ser útil, de darse, de servir… ese es su camino hacia la superación personal y profesional, ese es su concepto de vida, por ello no escatiman esfuerzos para hacerlo, no hay dificultades que los detenga, siempre muestran entusiasmo y no parecen cansarse nunca ¡Los mueve su espíritu de servicio! Son personas seguras de sí mismas y por eso no tienen reparos a compartir con los demás.

El espíritu de servicio es un valor social que no solo ayuda al crecimiento de un colectivo, sino que favorece mejorar la calidad de la vida de quienes lo integran. Las personas con espíritu de servicio entregan algo de sí mismos a los demás sin pedir nada a cambio, disfrutan trabajando con quién o para quién más lo necesitan.

En el ámbito de la empresa, el buen servicio precisa que el trabajo sea “bien hecho”, tanto técnica como moralmente; no basta con un adecuado conocimiento y despliegue de destrezas técnicas. Los hábitos virtuosos basados en la prudencia, la fortaleza, la perseverancia, la lealtad, el sacrificio, la diligencia y la confianza, son básicos.

Las personas serviciales viven atentas, observando y buscando el momento oportuno para ayudar a alguien, aparecen de repente con una sonrisa, dispuestos a hacernos la tarea más sencilla. Las personas con espíritu de servicio tienen rectitud en sus intenciones y saben percibir cuando existe una necesidad real.

Esta actitud es una de las grandes riquezas de la persona y se aprende de manera natural en el seno de la familia para posteriormente surgir de forma espontánea en el instituto o la universidad, en la empresa y en la vida. El servicio es una de las actitudes más nobles que existen. Finalmente todos tenemos que servir, ya que de no hacerlo así, seríamos inservibles. A pesar de ello, hoy en día, es un hecho comprobado que existe una multitud de jóvenes rodeados de medios materiales que no han ganado con su propio esfuerzo. Nosotros los padres, con una mala entendida buena intención, les ahorramos trabajos y tareas de servicio, incluso en la propia casa. Son muchos los que no han recibido la recompensa de la satisfacción por haber hecho algo bueno, útil y valioso por los demás, simplemente reciben algo que no recompensa nada.

Si como supongo, muchos de los que leáis esto estais de acuerdo con una buena parte de lo expuesto, la pregunta es ¿Qué pasa actualmente? Y es que hay tantas y tantas personas en las que no se aprecia espíritu de servicio, ya sea en la realización de su trabajo, ya sea en el comportamiento con quienes les rodean.

Todos deberíamos reflexionar sobre lo bien que se siente uno cuando alguien nos regala una sonrisa, cuando nos atienden con esmero o cuando se preocupan por nuestras necesidades o bienestar. ¿Hacemos nosotros lo mismo con los demás?