RICOBLOG

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sábado, 27 de julio de 2013

NOTICIA DE ÚLTIMA HORA



Movimiento asambleario en mi cerebro; tensión y nervios entre mis neuronas; mientras algunas se manifestaban cansadas reclamando el descanso estival, otras, reconozco que las menos, abanderaban la conveniencia de mantenerse activas en el Blog. Momentos de discusión acalorada, debates superpuestos y confusión comunicativa que obligaron al cerebelo y al encéfalo como líderes de la “UNI” (Unión de Neuronas Independientes) a intervenir.
Todo apuntaba a que la única solución sería una votación democrática para poder tomar la decisión, la discusión se centró entonces como debería ser la votación, secreta o a mano alzada, pero nada hacía presagiar que el resultado no fuese reivindicar el cierre neuronal durante el mes de agosto y así fue.
Tras valorar el reclamo desde la pretendida fatiga mental, pensé que agosto es un mes para acometer múltiples actividades distintas a leer un Blog por lo que decidí acceder a su reivindicación, pero intenté lograr una contrapartida: El compromiso de que todas ellas regresarían en septiembre con las pilas cargadas y dispuestas a dar todo a nuestros “Amigos, Seguidores y Cómplices”.
Alcanzada la conformidad y convencido de que así será, solo me resta despedirme de todos vosotros hasta el domingo 1 de septiembre, espero que como yo confiéis en que merecerá la pena regresar a Ricoblog.

miércoles, 24 de julio de 2013

MIS RICURAS - 2



El año pasado y atendiendo ciertas solicitudes edité una primera entrega de frases o citas propias, por supuesto imposibles de localizar pues no son ni célebres ni famosas y estuvieron brevemente en el Blog. Hoy he decidido mantener ese ejercicio de recopilación, tras un pequeño matiz: Eliminaría la condición de frases y dejaría exclusivamente la de citas, pero como “citas a ciegas”, tú tienes una intención pero… ¿Quién sabe como resultarán?

Os dejo con una nueva entrega:

“A veces nos sorprendemos de las respuestas que recibimos, pero pocas veces reflexionamos sobre cómo hemos hecho la pregunta”.

“¿Qué porcentaje de la publicidad es confusión y qué porcentaje es ruido?”.

“La crispación es la ceguera del intransigente”.

“La palabra debería estar más al servicio de lo que sentimos que de lo que pensamos, pero rara vez es así”.

“La felicidad no tiene que ver con la “feliciedad”, disfruta de ella en todo momento”.

“Vamos por la vida esperando nuevas y futuras sensaciones, pero… ¿Qué hacemos con las sensaciones de hoy?”.

“Las decisiones engrandecen y te muestran vigoroso, las indecisiones achican y te muestran taciturno”.

“Lo peor de una bajada de moral no es lo te hace sentir, sino lo que te impide hacer”.

“No intentarlo resulta ser mayor frustración que el miedo a no lograrlo”.

 “La cultura ingeniosa del pícaro medieval ha sido desplazada por la cultura del ¡Todo vale!”

 “Lo mejor de cada edad, sin duda, es cumplir la siguiente. Ser mayor no es una maldición, simplemente es fruto de la edad”

“Los rumores son como los cheques, es preciso comprobar que tienen fondos”

“Si crees que las cosas llegan solas, siéntate y espera; si de verdad las deseas haz algo por alcanzarlas”

 “Una gran fórmula de vida es el respeto, no solo hacia los demás sino también hacia uno mismo”

“No importa tener opiniones distintas sí ofreces las tuyas y respetas las ajenas”

 “No te lamentes antes de dar todo tu esfuerzo, sin duda te restaría posibilidades de llegar”

“Ser pulcro no es solo un buen ejemplo, es la llave que abre múltiples puertas, incluso la del bienestar de los demás”

¡Si alguna es para ti un soplo de aire fresco no dudes en utilizarla!

domingo, 21 de julio de 2013

EL "MANÁ DE LA FELICIDAD"



Hace unos días leí una frase que me abocó directamente a la negación absoluta de la idea que enunciaba, la frase en concreto era: “Las fantasías están para ser cumplidas”; tras el primer impacto y después de recriminarme la intransigencia inicial me propuse dar una oportunidad a la tolerancia, dando cuando menos opción al “depende”.
Es evidente que la definición de “fantasía” por parte de la RAE presenta ciertos tintes positivos al establecer que se trata de “la facultad que tiene el ánimo de reproducir por medio de imágenes las cosas pasadas o lejanas, de representar las ideales en forma sensible o de idealizar las reales”. La fantasía, en su plano más teórico, cabe en el pasado, en el presente y en el futuro, pues siempre viene gobernada por nuestra mente, pero la realidad es más tozuda.
En mi opinión, sí la fantasía gira sobre el pasado viene a ser como un bálsamo del recuerdo, ¡No es verdadera fantasía!, es una inclinación a edulcorar algo que nos sucedió y que nos incomoda, no aporta nada distinto a la prueba de que en algún momento hubiésemos deseado que las cosas fuesen de forma diferente o que nuestra respuesta “fantaseada” nos propiciase algo más gratificante o distinto a como fue o a como fuimos. En esta dimensión, la fantasía sería como la negación de una realidad vivida y no deseada.
La fantasía sobre el momento presente tampoco me encaja con la suficiente solidez para convertirla en el motor de los acontecimientos, se supone que el presente es la continua sucesión de hechos que han de acaparar o centrar nuestra atención, que nos exige respuestas simultáneas ante estímulos concretos, impidiendo la evaporación sensorial de lo apetecible. La fantasía sobre el presente podría estar enviándonos señales de insatisfacción, de incomodidad o peor aun de inseguridad, estamos deseando que nos suceda algo distinto, pero apelando a la mente y no a la acción, una mente ocupada por la fantasía puede llegar a enturbiar más que a despertar.
La fantasía auténtica pretende el futuro y consiste en vivir lo que no hacemos en la vida real; es un fenómeno conocido también como “soñar despierto”, pero la fantasía como vía de realización de deseos insatisfechos puede llegar a tener un carácter patológico si ocupa una gran parte del tiempo de una persona, tal como ocurre cuando se tiene una personalidad inmadura.
Soñar mucho despierto es un mecanismo que puede disminuir gravemente las actividades enmarcadas dentro de la vida real. Al fin y al cabo, mediante la fantasía se obtienen satisfacciones rápidamente, a pesar de que, como he dicho, no estén enmarcadas dentro de un contexto real, con lo que se pueden convertir de forma más o menos automática en una especie de refugio donde conseguir estimación, poder, autoafirmación, protagonismo, etc.
En un contexto de realidad hasta la satisfacción más moderada suele ser acreedora de un cierto esfuerzo e incluso de ciertas dosis de paciencia o tenacidad, el peligro reside en caer en la tentación de sustituir el sacrificio en pos de una pequeña satisfacción por una sensación mayor y más placentera a través de la fantasía, porque si esta se cumple y sobre todo si se repitiese en más de una ocasión, podríamos caer en la adicción y abandonar nuestro afán de superación en beneficio del “maná de la felicidad”, en definitiva un bien o un don que se recibe gratuitamente.
No propongo que desterremos de nuestras vidas la fantasía, sin duda es una facultad que en ocasiones puede resultar balsámica ante una realidad de naturaleza trepidante como la que vivimos, pero parece recomendable, o cuando menos prudente, considerarla de forma consciente como un estímulo y no como un remedio, será la forma de evitar adentrarnos en el terreno de lo ilusorio, es decir, vivir en un mundo engañoso, irreal o ficticio.

miércoles, 17 de julio de 2013

YO REGALO, TU REGALAS, EL/ELLA REGALA...



Esta vida está repleta de situaciones en las que surge el regalo como una necesidad social. Los regalos suelen ser una muestra de agradecimiento o felicitación hacia otras personas. Regalar, además de una muestra de buenos modales y cortesía es una forma de decir a los demás que nos acordamos de ellos, por ello hacer un buen regalo es algo más que comprar un simple artículo.
Un regalo debería caracterizarse por ser un obsequio afectuoso por el que no se requiere nada a cambio, sin embargo, la motivación para hacerlo puede ser voluntaria, por costumbre, o por compromiso.
Por lo general cuando se entrega un regalo se hace envuelto en un envoltorio o recipiente elegante y vistoso, y generalmente adornado con cintas o lazos de pasamanería, pero los regalos conectan directa y maliciosamente con la motivación que los propicia revelando intenciones que trascienden al propio regalo.
Aunque a primera vista pueda parecer una cosa sencilla que se soslaya ofreciendo un presente, hay circunstancias en las que no lo es tanto, un regalo puede ser mal interpretado, puede llegar a ofender, molestar o decepcionar, el éxito de un regalo se encuentra en relación directa al tiempo que estemos dispuestos a dedicar en su elección y al conocimiento de quién pretendemos agasajar; un buen vino o un gran perfume aunque sean caros no garantizan el acierto.
Pero el obsequio físico debe acompañarse de un envoltorio también emocional y elegante, obviando comportamientos que todos consideramos censurables pero en los que podemos caer en cualquier momento y todos podríamos citar numerosos ejemplos, como:

  • Un obsequio o regalo nunca debería venir precedido de un “toma esto es para ti”, lo deseable es acompañarlo con algunas palabras cordiales que reflejen los motivos o sentimientos que lo provocan.
  • Jamás mencionar o insinuar el elevado precio del regalo que se realiza, resulta de muy mal gusto y muestra una mayor apreciación por el esfuerzo económico realizado que por el detalle que se exhibe.
  • En ningún caso insistir en la calidad u originalidad del regalo, son condiciones que el perceptor ha de percibir por sí mismo, en un regalo no importa lo que siente o piensa quién regala sino quién lo recibe.
  • No entender que nuestro regalo puede no provocar el efecto deseado y no ser capaces de asimilar un cierto grado de frialdad por parte de quién lo recibe.

Pero no olvidemos que para hacer un regalo no es preciso que exista una ocasión especial que así lo demande, el regalo sorpresa sin motivo aparente alguno nos ayuda a reforzar nuestras relaciones sociales, tanto de amistad como de cariño.
Yo hoy os quiero regalar una breve y entrañable historia que me contaron hace tiempo:
“En una ocasión un hombre castigó a su pequeña de cinco años por desperdiciar un rollo de papel de envolver dorado. El encontrarse en una situación de escasez le hizo explotar de furia al ver como la niña trataba de envolver una caja, desperdiciando tan bonito papel.
Al día siguiente la niña llevó el envoltorio a su padre y le dijo ¡Esto es para ti papi!, el se sintió avergonzado por su ataque de furia del día anterior, furia que le regresó aumentada al comprobar que la caja estaba vacía ¿Es que no sabes que cuando das un regalo a alguien se supone que debe haber algo dentro?
La pequeña le miró y con lágrimas en los ojos le dijo: Oh, papi no está vacía la he llenado de besos y son todos para ti. El padre se sintió morir, la rodeó con sus brazos y con ojos vidriosos le suplicó que le perdonara”.
Cuentan que desde entonces cuando el hombre se sentía mal, cogía de la caja dorada uno de los besos imaginarios de su niñita, recordando el amor con el que se habían puesto ahí.

domingo, 14 de julio de 2013

RESISTENCIA... DISONANCIA... RESONANCIA... EMPATÍA...



RESISTENCIA… DISONANCIA… RESONANCIA… EMPATÍA… Para mi conforman una cadena conceptual y conductual y muestran un camino hacia el bienestar personal y aunque son conceptos muy distintos, no es menos cierto que pueden interferir y provocar algún que otro corto circuito en nuestra cotidianidad que embarre ese camino hacia nuestro deseado equilibrio emocional.
En mi opinión, la RESISTENCIA es fuente u origen de nuestra DISONANCIA, propicia el autoengaño y ahuyenta la crítica personal, lo que dificulta la vida en RESONANCIA como último paso hacia la EMPATÍA, si tiendes a mentir para esconder lo que consideras una debilidad solo estás poniéndote una careta que impedirá que te conozcan de verdad.
Algo me dice que si mi mente fuese lógica empezaría por el primer eslabón de la cadena, es decir la RESISTENCIA, sin embargo prefiero iniciar mi reflexión con referencias a la DISONANCIA por considerar que responde al concepto de mayor complejidad entre los enunciados. Si tuviera que definir la DISONANCIA de forma simplona diría que es algo tan perverso como un “SÍ, PERO NO”; primero actuamos y luego nos justificamos lo que alivia inicialmente nuestra ansiedad hasta que tomamos consciencia de ello para caer de nuevo en el bucle de justificar una y otra vez nuestras contradicciones.
La DISONANCIA refleja la presencia de movernos en frecuencias diferentes con respecto a algo o alguien, lo que sin duda interfiere en la comunicación y no solo con otros sino incluso con nosotros mismos, yo lo llamo DISONANCIA “Explícita” y DISONANCIA “Implícita”, aunque en ambas se da la existencia de un conflicto y la dificultad de vencer ciertas RESISTENCIAS.
En la DISONANCIA “Explícita” nuestra RESISTENCIA suele sustentarse en lo que solemos llamar experiencia, que no siempre refleja lo que hemos hecho con lo que nos ha pasado, sino simplemente el recuerdo de lo que nos sucedió que sin duda dejará siempre su huella, pero esta diferirá según la hayamos gestionado transformándola en un estímulo o en una limitación, de una u otra manera mi mapa mental viene dibujado por mis valores, paradigmas y costumbres, aunque a veces también por el incomprensible orgullo de querer tener siempre razón.
La DISONCIA “Implícita” es como una lucha con uno mismo generada porque dos cosas que creemos, pensamos o hacemos, entran en conflicto, lo que nos va a provocar el malestar propio de una incongruencia incómoda que nos empujará a modificar una de las dos para aliviar nuestra tensión emocional, ahí entra en juego nuestra habilidad mental para alterar la creencia en beneficio del hábito: “fumar mucho es malo, pero yo no fumo tanto” y es que al final resulta más fácil y cómodo modificar una creencia que un hábito.
Dos posible DISONANCIAS y dos posibles recorridos para desactivarlas. O modificamos nuestras creencias o modificamos nuestro hábitos, en la DISONANCIA “Explícita” lo difícil se centra en esas creencias que asumimos que conforman nuestra personalidad, el cómo soy al dictado de mi experiencia; en la DISONANCIA “Implícita” el reto es, si cabe, más difícil aun, somos vulnerables al engaño pues la posible nueva reformulación solo nos tiene de testigo a nosotros, aunque posteriormente la expongamos como una convicción sólida e incuestionable.
Dominar nuestra RESISTENCIA destierra la autojustificación, nos conduce a la responsabilidad de gestionar nuestras propias emociones y a mantenerlas bajo control permitiéndonos superar la DISONANCIA, único recorrido fiable para llegar hasta la RESONANCIA, un estado emocional que divulga y propaga nuestra actitud y que nos muestra más auténticos al dar la medida verdadera de nuestro “yo”.
El último paso es alcanzar la EMPATÍA, un concepto al que no dedicaré demasiado espacio, por ser muy conocido y al que me he referido en varias ocasiones en diferentes entradas de este Blog, todos sabemos que la EMPATÍA es la capacidad que nos confiere la habilidad para mostrar una identificación mental y afectiva con el estado de ánimo de otros, sin necesidad de compartir sus valores, paradigmas y costumbres.