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miércoles, 26 de febrero de 2014

AÑORANZA




Añoranza, nostalgia, morriña, recuerdo, evocación, etc., en definitiva representa un sentimiento de anhelo de un acontecimiento pasado, de una experiencia que se tuvo y ahora no se tiene o ha sufrido algún tipo de cambio, por otro lado es bastante frecuente asociar la añoranza con una especie de memoria cariñosa, con un agradable recuerdo de nuestra niñez, con un juego, un objeto, un suceso o alguien apreciado.

Es una sensación rara, es como una deformación sin llegar a la depresión, es como una apatía con lo que puede incluso llegar a una situación ilusioria, es como si algo dentro de ti hubiese cambiado.

Tampoco es un sentimiento definido científicamente, aunque es un concepto insistentemente repetido entre las personas; en la literatura, especialmente en la poesía, en letras de canciones, en el sentir de la gente, etc., y en definitiva en todo aquello que nos gustaría ser y no somos o tener y no tenemos, es como si nos sintiéramos incompletos, como si nos faltara algo o alguien.

De la misma forma no se le puede negar la condición de temporalidad, pero… ¿A esto le acompaña su posible o no finitud?, es evidente que la añoranza, nostalgia, morriña o como queramos llamarla, en alguna u otra medida se refiere al pasado; desearíamos estar en otra parte, ser de una manera diferente a como somos o tener aquello que no tenemos, ¿Pero esto se pasa o permanece? Es un sentimiento que puede ser doloroso, que puede ser persistente o puede ser simplemente (que no es poco) una especie de cordón umbilical que nos una con el pasado.

No cabe duda, es un sentimiento o emoción de encanto ante un recuerdo de algo o alguien ausente desaparecido para siempre, es una inasequibilidad, un anhelo de retorno, la sensación de que estarías más de acuerdo con la situación pasada que con la actual.

La añoranza a veces permanece, aunque no siempre es recomendable, es una especie de anclaje con el pasado y no debe quedarse uno estancado con aquello o aquellos que te faltan, te apetezca o no has de ampliar la perspectiva de tu vida, has de ver las cosas tal y como son y no como te gustaría que fueran.

La verdad es que ahora que tengo tiempo echo de menos a la gente que he conocido, y aunque añoro la situación que me hizo conocerlos no lo hago con cada uno de ellos, simplemente los recuerdo, es como parte de mi imagen que dejé tras de mí, son parte de lo que fui, son ellos y un poco de lo que llegué a ser.

¡Las cosas son, fueron y serán!, forma parte de mi responsabilidad el elegir el grado que ha de tener cada una de ellas, está en definir de forma objetiva que fueron y como fueron y ver las cosas como sucedieron y no como las recuerdo.

La añoranza o nostalgia va a influirte y lo hará de forma negativa o positiva, incluso no lo hará y será un simple recuerdo, depende de ti, según la consideración que diste a quién formó parte de ti o a lo que formó parte de ti, tú decides.

La añoranza en sí misma no es buena ni mala, lo bueno o lo malo reside en sus efectos, ¿Cómo llega hasta ti?, ¿Cómo te afecta?, ¿Te paraliza, te ralentiza o te acelera? Una vez más tu decides.

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