RICOBLOG

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domingo, 10 de abril de 2011

CISNES NEGROS

Hasta hace muy poco tiempo no conocía ningún cisne negro, es más, siempre había pensado que todos eran blancos, gráciles y majestuosos, en estos momentos se, de al menos dos:
El libro “El cisne negro”, de Nassim Nicholas Taleb, subtitulado “El impacto de lo altamente improbable” que introduce el concepto de “Cisne Negro” como un suceso con tres características básicas: Gran impacto, difícil de predecir y sobrepasa las expectativas aceptadas.
Y la película “Cisne Negro”, dirigida por Darren Aronofsky en la que una bailarina, de ballet, se enfrentará a la rivalidad de una compañera; una confrontación cada vez más tensa conforme se acerca el día de un gran espectáculo. El problema es que no se sabe si esa compañera es una aparición sobrenatural o es fruto de la mente perturbada de la protagonista. Una buena parte de la crítica dice que el desenlace es simplemente excelente, pero no voy a revelar el final, ni tengo esa intención ni le conozco.
Dicen que los excesos visuales y casi podríamos decir inmorales de Cisne Negro (la película) han revelado para algunos un mensaje profundo: la felicidad no es una meta, sino el modo en el que caminamos. Idéntico al que proponía, de manera más templada, la película en la que claramente se ha inspirado: “Las zapatillas rojas” (1948), que ganó dos Óscar.
En un mundo en el que nos despertamos cada día con una noticia más desconcertante que la precedente; en el que muchos Medios de Comunicación se han convertido (la cuenta de explotación manda) en agoreros de apocalipsis contiguas, es conveniente reflexionar desde la orilla.
La existencia del ser humano desde que el mundo es mundo ha de consistir en la búsqueda de equilibrios vitales. Quienes, como en Las zapatillas rojas o en Cisne Negro, se empeñan en hacer caso omiso de la vida frente al éxito, acaban en el despeñadero. Demasiadas personas y organizaciones, azuzadas por una crisis económica y de valores, corren aceleradamente hacia ningún sitio.
La armonía que hemos de ir creando entre las exigencias organizativas y la protección del propio refugio afectivo es esencial para mantener el sentido común. Sin equilibrios, la existencia de muchas personas y corporaciones no es vida, sino mera duración.
Dentro de cada uno se debaten un diablo (o una horda) y un ángel (o una escuadra). Cuando nos dejamos dominar por los primeros, aflora la envidia, la destemplanza, la ira… y toda una carretada de reacciones que se vuelven contra quienes las consienten. Triste es ver a profesionales incluso valiosos, también en el ámbito de la política, que en vez de proponer ideas pretenden alcanzar un hueco en el mercado a base de descalificar a otros. Enhebrando calumnias, difamaciones o sencillamente simplezas, ignoran que, como bien dijera Shakespeare, lo peor de quien embauca es que él mismo se transforma en embaucador.
Frente a esos mediocres, surgen profesionales en todos los ámbitos dispuestos a abrir nuevos caminos, sin recrearse en lamentos y desengaños. En los tiempos que corren, son precisas personas profesionalmente bien formadas, y… decentes.
Son los próximos meses los que nos pueden ayudar si aplicamos unas buenas dosis de realismo ilusionado, no de ficciones, falacias o improperios. De esta crisis se sale (como de las anteriores) con esfuerzo diario. Quienes dejen que su cisne negro prevalezca y se nieguen a ceder en prebendas (justas o injustas) no colaboran a la recuperación. Tiempo, pues, de sueños entusiastas, fijos los ojos en ese periodo de nuevo crecimiento que se forja con esfuerzo y sacrificio, siempre que cada uno sepa aportar su grano de arena.
Ojalá dejemos que aflore nuestro cisne blanco y no dejemos que las zapatillas rojas nos arrastren hacia donde no deberíamos encaminarnos.
Pero quiero volver brevemente al otro “Cisne Negro” para decir que es una delicia para todos los curiosos que no se quieren rendir. Las páginas de este libro son un canto al escepticismo (higiénico), el cual nos separa de dogmas y verdades absolutas y nos acerca al conocimiento general más que al específico.
La realidad nos demuestra día a día que el movimiento no viene de las “cátedras ni los doctorados”, sino del dinamismo vivo. Seamos más críticos y partiendo de una vasta pluralidad de fuentes, montemos nuestro propio criterio, el cual puede ser más o menos acertado; pero será el nuestro.

sábado, 9 de abril de 2011

¡QUÉ CENA!

Hoy voy a permitirme una licencia para editar una entrada muy personal, mediante un comentario que pretende ser un homenaje a quién fue mi equipo de trabajo hasta hace poco y ahí continúa cosechando los éxitos de un equipo de alto rendimiento que, bajo la dirección de Luis, demuestra día a día que conocen su trabajo y que lo hacen con pasión.
Disculpas al resto de mis lectores habituales, pero no puedo resistirme a ello. ¡Gracias por entenderlo!
Chicos, solo puedo decir ¡¡GRACIAS!! La noche fue fantástica y la cena espectacular, creo que ni en las increíbles cartas de Arzak, Arola, Larumbe o Arguiñano podrán encontrarse los exquisitos platos que yo anoche tuve el inconmensurable placer de degustar y que aún permanecen en mi memoria: 
APERITIVO:
            Abrazos marinados al jengibre "qué bién te veo".

ENTRADAS:
            Canapés de satisfacción y crujientes Milhojas de alegría sobre lecho de nostalgia y espuma caramelizada al "por fin".

PLATO CENTRAL:
            Solomillo de amistad trufado con salsa de "así da gusto" y guarnicionado con un entrañable puré de recuerdos braseados.

POSTRE:
           Creps rellenos al estilo "ha sido genial" bañados en una dulce crema de "esto habrá que repetirlo".

Todo ello “regado” de cristalinas aguas y aterciopelados vinos del lugar.
(Un brindis por Luis, Almudena, Ana, Ángela, Carlos, Jesús, Olga, Rosa, Sonia I., Sonia R., y Tania, con un recuerdo para Amara, Susana y Eva que, como yo, hoy ya no forman parte del equipo).
¡¡¡GRACIAS AMIGOS Y ANTIGUOS COMPAÑEROS, PERO SOBRE TODO GRACIAS PORQUE NO CAMBIÉIS!!!
Un largo abrazo.

viernes, 8 de abril de 2011

VALORES - XII (HONESTIDAD)

Ser honesto pasa por ser genuino, auténtico y objetivo. La honestidad no consiste sólo en franqueza (capacidad de decir la verdad). La honestidad expresa respeto por uno mismo y por los demás, que, como nosotros, "son como son". Esta actitud siembra confianza en uno mismo y en aquellos quienes están en contacto con la persona honesta.
Sin duda nos puede ayudar a comprender que es honestidad, el hacer un breve recorrido por lo que no lo es:
No es la simple honradez que lleva a la persona a respetar la distribución existente de los bienes materiales. La honradez es sólo una consecuencia particular de ser honestos y justos.
No es el mero reconocimiento de las emociones "así me siento" o "es lo que verdaderamente siento". Ser honesto, además implica el análisis de qué tan ciertos son nuestros sentimientos y decidirnos a ordenarlos buscando el bien de los demás y el propio.
No es la desordenada apertura de la propia intimidad en aras de "no esconder quien realmente somos", implicará la verdadera sinceridad, con las personas adecuadas y en los momentos correctos.
No es la actitud cínica e impúdica por la que se habla de cualquier cosa con cualquiera… la franqueza tiene como prioridad el reconocimiento de la verdad y no el desorden.
Hay que tomar la honestidad en serio, ser conscientes de cómo nos afecta cualquier falta de honestidad por pequeña que sea… Hay que reconocer que es una condición fundamental para las relaciones humanas, para la amistad y la auténtica vida comunitaria. Ser deshonesto es ser falso, injusto, impostado, ficticio. La deshonestidad no respeta a la persona en sí misma y busca la sombra, el encubrimiento es una disposición a vivir en la oscuridad. La honestidad, en cambio, tiñe la vida de confianza, sinceridad y apertura, y expresa la disposición de vivir a la luz, la luz de la verdad.
La deshonestidad no tendría ningún papel en un mundo en que imperara la realidad y estuviera habitado por seres humanos plenamente conscientes. Desgraciadamente, los humanos abrigamos una variedad de tendencias e impulsos que no armonizan espontáneamente con la razón. Hacemos muchas cosas que la prudencia nos aconseja ocultar. Mentir es una “fácil” herramienta de ocultamiento y, cuando se emplea a menudo, pronto degenera en un vicio que arrastra hacia lo contrario.
¿Cómo se cultiva la honestidad? Como la mayoría de las virtudes, conviene desarrollarla y ejercitarla en armonía con las demás. Cuanto más se ejercita, más se convierte en una disposición afincada. Pero hay una respuesta rápida que se puede dar en tres palabras: “tomarla en serio”. No debemos olvidar que, los valores deben primero vivirse personalmente, antes de exigir que los demás cumplan con nuestras expectativas.
Recordemos que el valor de la honestidad: Es una forma de vivir congruente entre lo que se piensa y la conducta que se observa hacia el prójimo, que junto a la justicia, exige en dar a cada quién lo que le es debido. La persona honesta, por sí misma, es garantía de fidelidad, discreción, trabajo profesional y seguridad en el uso y manejo de los bienes materiales.
Por el comportamiento serio, correcto, justo, desinteresado y con espíritu de servicio que adquirimos mediante la honestidad, esta se convierte en uno de los valores más importantes para el perfeccionamiento de nuestra personalidad. Cuando un ser humano es honesto se comporta de manera transparente con sus semejantes, es decir no oculta nada, y esto le da tranquilidad.
No obstante, el día a día nos brinda, con claridad, una serie de obstáculos o barreras para la honestidad:
La impunidad que demuestra que se pueden violar las leyes y traicionar los compromisos sin que ocurra nada (ejemplo claro de ello, la clase política).
El éxito de los "vivos" y los mentirosos, que hacen parecer ingenuas a las personas honradas y responsables, pues trabajan más y consiguen menos que aquellas que viven de la trampa (ejemplo claro de ello, la clase política).
La falta de estímulos y reconocimientos a quienes cumplen con su deber y defienden sus principios y convicciones a pesar de las dificultades que esto les pueda acarrear (ejemplo claro de ello, la clase política).
¡BUSCA LA VERDAD EN TI MISMO ANTES DE BUSCARLA EN LOS DEMÁS! Desde ahí, uno empieza a entender la realidad de la honestidad.

miércoles, 6 de abril de 2011

EL NUEVO SISTEMA FINANCIERO

Si una persona “corriente” (espero que el término se considere un piropo y no un epíteto descalificador) tiene la osadía de intentar leer un artículo de contenido económico que le ayude a entender todo esto del nuevo sistema financiero y dicho artículo empieza: “Si la CECA lamenta que la legislación no se pronuncie sobre la estructura jurídica y mercantil que debe conformar un SIP, puede resultar minorada la pretensión estimulante del FROB…”
Es más que probable que uno abandone su intento y continúe sin tener muy claro que es lo del nuevo sistema financiero.
Y es que la primera dificultad estriba en la, demasiado frecuente, utilización de acrónimos y el esfuerzo por intentar identificar el significado de sus siglas, por ejemplo el primer grupo es quizás el más conocido, por lo que poca gente pensaría que son las siglas de “Congreso Especial de Caraduras y Aprovechados” la mayoría son conscientes de que se trata de la “Confederación Española de Cajas de Ahorro”, pero… ¿Y las otras?
Tal vez no todo el mundo sepa que SIP no es el “Síndrome de Imprudente Pasividad” sino el “Sistema Institucional de Protección”, pero ante tan clarividente epígrafe la pregunta siguiente es ¿Y en qué consiste?
Pues bien, Al menos en España, un Sistema Institucional de Protección, SIP, es un mecanismo de consolidación de entidades de crédito, concebido para su mutua autoprotección. Al proceso de agrupación de varias entidades bajo un SIP se lo conoce popularmente como fusión fría. Los SIP han sido concebidos en el contexto de la crisis financiera, que ha situado a parte del sistema financiero español y, en particular, a un buen número de cajas de ahorro, en situación de debilidad.
Y la tercera espina que nos hizo abandonar la lectura del artículo económico fue el FROP que no se trata del “Frente Revolucionario de Obreros Parados”, porque realmente es FROB que es el “Fondo de Reestructuración y Ordenación Bancaria” que tiene por objeto gestionar los procesos de reestructuración de entidades de crédito y contribuir a reforzar sus recursos propios en los procesos de integración entre entidades. Este tiene una dotación (claramente insuficiente, por lo que crecerá) de 9.000 millones de euros, de los cuales el 75% (6.750 millones de euros) está financiado con cargo a los presupuestos y los remanentes del Fondo de Adquisición de Activos Financieros y el 25% restante (2.250 millones de euros) por los distintos fondos de garantía de depósitos de bancos, cajas de ahorro y cooperativas de crédito.
Y es que mucho ha cambiado el sistema financiero español en los últimos dos años. Antes de la crisis económica de 2008 (esa que no existía y que era solo fruto de la febril imaginación de los agoreros), cajas y bancos no paraban de abrir sucursales en cada esquina. Sin embargo, el fin de la burbuja inmobiliaria (entre otras cosas) evidenció la inviabilidad del modelo.
En el contexto de incertidumbre actual, la “FUSIÓN” se dibuja como la solución idónea para evitar la quiebra o pasar por situaciones difíciles con problemas de solvencia o liquidez. En general, el objetivo que debe perseguir una fusión entre bancos y bancos, cajas y cajas o cajas y bancos, es provocar sinergias de grupo: reducir costes, resultar más eficientes y favorecer al usuario, pero se diga o no se diga, estamos ante un proceso de “bancarización” de “Las Cajas”.
Las claves de la “bancarización” son:
1. Cajas y bancos: La gran diferencia es que las primeras no tienen socios inversores, no cotizan en Bolsa, tienen consejeros 'políticos' y sólo pueden recapitalizarse con sus beneficios.
2. Mapa de cajas: Se ha pasado de 45 entidades a las actuales 17, a través de 13 fusiones. Cinco pequeñas cajas se mantienen independientes.
3. Seguridad: El Gobierno asegura que todos los depósitos en cajas y bancos están garantizados.
4. Fusiones: Ha habido entre cajas de la misma comunidad, interregionales; entre cajas y cajas o cajas y bancos; fusiones puras o frías (SIP), en las que se mantiene la autonomía.
5. Plazos: En febrero, las entidades deberán haber presentado sus cuentas y en septiembre (o quizás antes) se sabrá cuáles cumplen con el capital mínimo requerido. Los bancos son los que más fácil lo tienen y una solución para las cajas es convertirse en bancos. La bancarización no representará cambios significativos para los usuarios.
¡Bueno, todo es lo que uno puede llegar a leer en los diferentes artículos económicos, si no abandona en el intento!, pero el otro día leí una carta de un ciudadano en un periódico, que abordaba una nueva dimensión, en la carta explicaba que por decisión del Estado, sin avisarnos y sin consultarnos, cada uno de nosotros hemos contribuido con 5.000 euros para sacar a los bancos a flote. Pero da gusto ver las facilidades y beneficios con los que nos agradecen el esfuerzo, por ejemplo hoy han subido un 5% las comisiones por el uso de tarjetas de crédito y de débito.
Este último comentario no es una ironía, porque es cierto que nos cuesta dinero el que a los bancos y cajas les vaya bien, pero también es cierto que nos cuesta mucho más caro el que les vaya mal.
Lo único que me tranquiliza de todo esto es que la función social de “Las Cajas” no va a desaparecer como puede apreciarse en la viñeta final de la imagen del principio, que he recibido hoy mismo vía email.

martes, 5 de abril de 2011

HIGIENE MENTAL

El concepto “salud mental” fue inicialmente descrito como “higiene mental” probablemente por paralelismo con la expresión “higiene física”, se trata de una construcción social y cultural. La salud mental es como pensamos, sentimos y actuamos en la vida. También interviene en cómo manejamos el estrés, nos relacionamos con otras personas y tomamos decisiones.
Voy a tratar de referirme al conjunto de hábitos conductuales que las personas incorporamos a nuestro comportamiento usual, buscando aumentar nuestro bienestar y calidad de vida. No obstante, la amplitud del tema y la prudente extensión del artículo imponen un recorte que, como todo recorte, resultará arbitrario, provocando el atender a conceptos que pudiesen haberse obviado y se puedan echar de menos otros que podrían haber sido interesante tener en cuenta.
Cuando nos referimos a higiene física, todos nos podemos hacer una idea de lo que conlleva: cuidar nuestro cuerpo y mantener limpio y ordenado nuestro entorno. Todo ello para prevenir problemas de salud, mejorar nuestra convivencia con los demás, etc. Pues en el caso de la higiene mental se trata de lo mismo. Tan importante es ducharnos a diario, cepillarnos los dientes… y toda esa serie de hábitos que asociamos con el cuidado del cuerpo y la prevención de problemas de salud física, como adquirir y mantener hábitos de higiene mental.
Tan responsables somos de cuidar y mantener el cuerpo como la mente. Ya lo decía Juvenal en la cita que todos conocemos: “Mens sana in corpore sano”, refiriéndose al equilibrio entre el cuerpo y el espíritu (o mente).
Hábitos saludables de higiene mental hay muchos y mayoritariamente cotidianos.
Por ejemplo el atender la satisfacción de nuestras necesidades naturales y básicas como: comer, dormir, mantener relaciones sexuales, etc. Su represión injustificada produciría daños en nuestra salud mental.
La auto-valoración positiva. A casi nadie se le suele ocurrir revolcarse en el barro antes de salir de casa. Pues lo mismo pasa con nuestra “imagen mental”. La mejora de nuestra auto-imagen y el refuerzo de la autoestima son tareas de las que hemos de ocuparnos a diario. Hemos de ser los primeros en percibir y valorar adecuadamente lo bueno que hay en lo que somos.
La valoración positiva de los demás. Percibir comportamientos y aspectos positivos de las personas que nos rodean, además de mejorar nuestras relaciones, aumenta el grado de bienestar que experimentamos.
La gestión adecuada de las emociones. Interpretarlas y encauzarlas de manera que nos resulten beneficiosas.
Uso de la atención selectiva. De todo cuanto sucede alrededor hemos de reconocer qué es positivo y útil para nosotros, aprovecharlo y procurar que no nos afecte lo demás.
Uso del recuerdo. Evitar recrear situaciones pasadas en las que experimentamos fracaso y frustración con el único fin de rememorar esas sensaciones. Es preferible evocar recuerdos agradables.
Hacer balance del día. ¿Qué ha tenido de provechoso? ¿Hemos aprendido algo?
El listado de hábitos saludables es interminable y básicamente, la mayoría de ellos se relacionan con el “pensamiento positivo”, es decir, usar nuestro raciocinio para fortalecer nuestra capacidad de hacer frente a las exigencias del entorno y de manejar las dificultades y problemas que tenemos. Esa fortaleza llega de manos de un “optimismo realista”, responsable, que enfatiza los aspectos positivos de situaciones y personas (sin ignorar los negativos) para usarlos en nuestro favor.
Se trata de un pensamiento “mentalmente higiénico”, que evita la suciedad y el desgaste que producen los pensamientos destructivos (pesimistas, auto-compasivos, derrotistas…) pero de ello hemos de ocuparnos a diario, con tanta dedicación como la que prestamos al cuerpo.
Incorporar este estilo de pensamiento a nuestra vida puede ser un largo proceso de aprendizaje para algunas personas, pero merece la pena, por nuestro bienestar y el de las personas que nos acompañan.

domingo, 3 de abril de 2011

VALORES - X (GENEROSIDAD)

Dar y darse sin esperar nada a cambio.
Comparada a menudo con la caridad como virtud, la generosidad se acepta extensamente en sociedad como un hábito deseable. En momentos de desastres naturales, los esfuerzos de la ayuda son con frecuencia proporcionados, voluntariamente, por los individuos o los grupos que actúan de manera unilateral en su entrega de tiempo, de recursos, de mercancías, de dinero, etc. La generosidad es una forma de altruismo y rasgo de la filantropía, como puede verse en las personas anónimas que prestan servicios en una organización no lucrativa.
Hoy me he levantado preguntándome si podría identificar algunas de las causas por las que nuestra sociedad actual padece de tantos males como el consumismo, la violencia, la drogadicción, etc.
¿Cómo podremos contribuir aunque sólo fuese en un poco a la curación de un medio social desgarrado y enfermo por tantos males y desdichas? ¿Qué ha pasado con la generosidad? Veo en nuestra actual sociedad como, de manera inconsciente, colocamos la comodidad, el dinero y la imagen como los valores supremos dentro de las virtudes que todo ciudadano moderno debe de tener. ¿Y la generosidad, dónde queda? Esa capacidad dentro del corazón humano que nos despierta la necesidad de ayudar a los demás, de entregar parte de nuestro tiempo a causas nobles, de desprendernos de algunas cosas que atesoramos, pero que nunca usamos. ¿Será que nuestra madre cultura nos está convenciendo de la importancia de la egolatría como medio de figurar más en el teatro social?
La generosidad caracteriza al corazón noble y compasivo. Más allá del acto caritativo, implica el desarrollo de una cierta sensibilidad –o compasión- que nos vuelve dispuestos a dar nuestra posesión más preciada, que somos nosotros mismos.
Es así cómo la generosidad comprende una serie de pasos que va desde abrirse hasta rendirse ante un proceso de vaciamiento. Así nos preparamos para recibir y valorar lo que la vida nos ofrece, y siempre estamos listos para dar lo que sea necesario. Cada día podemos ser generosos en acciones pequeñas.
Dar sin esperar nada a cambio, entregar parte de tu vida, volcarse a los demás, ayudar a los que lo necesitan, dar consuelo a los que sufren, eso es generosidad. Y no es un valor pasado de moda. La generosidad es la llave que abre la puerta de la amistad, es una semilla que siembra el amor, y puede ser la luz que nos saque del oscurantismo materialista dentro del cual, muchos de nosotros estamos viviendo en la más negra de las ignorancias.

Una persona generosa se distingue por su disposición natural para ayudar a los demás y por su discreción, apareciendo y desapareciendo en el momento oportuno.

Para crecer en generosidad es preciso mantener el esfuerzo por superar la propia comodidad, tomando conciencia de la necesidad ajena y desde luego nunca esperar recibir un halago, felicitación, reconocimiento o recompensa.

Para transmitir mejor la generosidad, en lo pequeño y cotidiano, es útil: procurar sonreír siempre, ser accesible en los gustos propios, ceder la palabra, el paso o el sitio, usar las habilidades propias en ayudar a los demás y sobre todo hacerlo siempre desde la sencillez.

El vivir con la conciencia de entrega a los demás, nos ayuda a descubrir lo útiles que podemos ser en la vida de nuestros semejantes, alcanzado la verdadera alegría y la íntima satisfacción del deber cumplido con nuestro interior.

Practicando la generosidad en silencio, sin focos y sin anuncios en los medios sociales, es la única manera de que, no perdiendo su esencia, nos proporcione paz interior.
 

viernes, 1 de abril de 2011

CLAVES PARA UNA CESTA DE LA COMPRA MÁS BARATA

Suben las hipotecas, sube la gasolina, sube el gas y bajan los salarios, por eso esto es una “Oda” a los “productos congelados”
No sé si en nombre de un pretencioso “glamour”, de los caprichosos “tics” de la autodenominada “alta sociedad” o de la más esperpéntica de las pretensiones elitistas por parte de quienes pretenden ser minoría, se desterró de la “buena mesa” y sin contemplaciones, todo tipo de productos congelados; los convirtieron en productos inferiores, impropios de personas de “exquisito paladar”, eso sí, en un acto de inmensa generosidad admitían que los productos congelados podían ser aptos para gente menos exigente con la calidad o simplemente de menores recursos económicos.
Hoy, muchos enemigos públicos de tan bastardos productos consumen congelados aunque no lo confiesen y lo hacen porque suponen un alivio para sus castigados bolsillos, “pobrecillos” ni siquiera son conscientes de no haber renunciado a la calidad que creen (en silencio) haber renunciado. Por mi parte, en un momento en que aquilatar lo más posible el presupuesto de la “cesta de la compra” no es nada despreciable, he investigado sobre los “congelados” y como sacarles el máximo provecho, optimizando economía y calidad.
La congelación provoca un efecto mínimo en el contenido nutricional de los alimentos: mientras que las frutas y verduras pierden entre el 15 y el 20% de su vitamina C, en el caso de la carne y del pescado sus nutrientes permanecen casi intactos. Al someter a los alimentos a muy baja temperatura, frenamos su deterioro y la pérdida de sus propiedades sensoriales (olor, sabor) Con este proceso también conseguimos detener o ralentizar la acción de los microorganismos, aunque no lo eliminamos, como sucede cuando los cocinamos con calor intenso. Por este motivo, para evitar riesgos hemos de manipular los congelados de manera correcta.
En el caso de querer congelar debemos tener en cuenta lo siguiente:
  • Lo primero es tener congelador y este debe ser de 4 estrellas, si es que queremos congelar, pero para conservar congelados basta con uno de 3 estrellas.
  • Envolver el alimento, según sea más conveniente, para evitar quemar o enranciar algunas zonas.
  • El papel transparente es adecuado para verduras y frutas, en cambio el de aluminio es para carnes y pescados.
  • La carne debe congelarse siempre deshuesada y limpia.
  • Los líquidos o zumos deben guardarse en envases plásticos, pero sin llenarlos a tope, ya que el volumen aumenta un 10% tras la congelación.
  • El pan y la bollería se congelan muy bien. Debe hacerse cuando están aún bien tiernos y siempre envueltos. Conviene descongelarlos a temperatura ambiente durante un par de horas. Cuando el pan es descongelado al horno queda muy crujiente, pero se endurece al cabo de poco tiempo.
  • Los productos de temporada no conviene congelarlos, ya que podemos disponer de ellos frescos, como huevos, leche y algunas frutas como peras y manzanas.
  • Si se congelan quesos duros, al cortarlos ya descongelados se desmigajarán.
La descongelación, un proceso también muy importante para poder conservar la calidad del alimento, debe cumplir con algunos requisitos o normas:
  • Las verduras y demás hortalizas se descongelan en agua hirviendo, en un tiempo muy breve, o también directamente al microondas según las indicaciones que cada producto lleve en el envase.
  • Con respecto a las carnes, si los trozos son muy pequeños, pueden cocinarse directamente. De lo contrario se los puede descongelar a temperatura ambiente, o pasarlos primero al frigorífico (es lo más higiénico) lo cual requiere un tiempo superior.
  • Lo mismo con los pescados, si es pequeño directamente se cocina, sino la descongelación será en la parte baja del frigorífico.
  • No es adecuado descongelar los alimentos directamente bajo el chorro de agua, debido a que la misma arrastrará algunos nutrientes. Si así se hiciera, el alimento siempre debe permanecer envuelto, para que de esta manera el agua no toque de forma directa el alimento.
Podemos concluir dejando bien claro que además de la practicidad y economía de este tipo de productos y alimentos, si todo el proceso fue llevado a cabo correctamente, la calidad nutritiva es igual a la de un producto o alimento fresco, por todo ello, no acierto a entender por qué han llegado a ser unos productos tan denostados.
 ¡BUEN PROVECHO!

jueves, 31 de marzo de 2011

VALORES - IX (FIDELIDAD)

Fidelidad es lealtad. Una persona fiel o leal es aquella que se mantiene constante en sus afectos o en el cumplimento de sus obligaciones. Fiel es aquél que no defrauda la confianza que se deposita en él. La fidelidad limita con la gratitud, la persona leal ha recibido un bien de otro y no olvida. Es la virtud de la memoria o la memoria como virtud. Afortunado aquél que puede dar sin recordar y recibir sin olvidar.
La fidelidad precisa de la memoria pero también de la voluntad, porque la fidelidad es también virtud de permanencia, de constancia. En un mundo donde todo cambia, donde todo fluye, donde nunca el mismo hombre se baña en el mismo río, sólo es posible mantenerse en lo mismo gracias a la memoria voluntaria que es la fidelidad.
Conviene recordar que los valores pueden dividirse en dos grupos: unos son aquellos valores que son buscados y queridos por sí mismos, no por algo distinto de ellos, como por ejemplo: la amistad o el amor. Otros valores, en cambio, sólo son medios o instrumentos para obtener valores más importantes. En este segundo grupo se encuentran por ejemplo: el sacrificio o la superación.
¿Dónde se coloca la fidelidad? ¿En qué grupo podemos situarla? La fidelidad no es un valor que se mire a sí misma, que se quiera porque sí, sin más: es un valor instrumental.
Se es fiel a un amigo, a la pareja, a la empresa donde se trabaja, a su país, a la humanidad, a una mascota, etc. Pero la fidelidad acompaña a otros valores que definen al hombre en su núcleo central, para el bien o para el mal. Porque también hay personas que son “fieles” a un jefe mafioso, al chantajista que propone negocios deshonestos, a la cita puntual para vender droga, etc.
En estos casos la “fidelidad” queda deformada, dramáticamente, hacia vicios y males que son capaces de dañar a los demás y de destruirnos, poco a poco, a nosotros mismos. Por tanto, existen dos fidelidades. O, mejor, una fidelidad auténtica, al servicio del bien, y una caricatura de la fidelidad, siempre deformada por la mentira, la avaricia, el robo o el crimen.
Si uno ama de verdad a su familia, a sus amigos, a sus compañeros de trabajo, sabrá ser fiel a sus compromisos. No quiere ser fiel porque sí. Quiere ser fiel para dar “la respuesta” a aquellos a los que debe algo, a los que quiere ayudar, a los que aprecia en lo más profundo de su corazón. Y es que conforme más débil es el amor, menor es la fidelidad. Las traiciones matrimoniales responden de un modo bastante exacto a esta ecuación.
La fidelidad en el ámbito de la pareja se une a exclusividad. No es así en otros ámbitos como en la amistad, donde ser fiel a un amigo no significa tener un solo amigo; o en el de las ideas dónde ser fiel a una idea no es afortunadamente tener una sola. Pero, ¿qué es ser fiel a la pareja? Espero que nadie exija la ausencia de deseo por cualquier otro hombre o mujer. Ya hablaremos un día de los sueños inconfesables, y es que no creo posible eso de “hasta en sueños te he sido fiel”. Una pareja no es pareja sólo porque mantengan relaciones sexuales o porque vivan juntas. La pareja es algo muy valioso y por eso no puede fundamentarse en la pasión, eso sería confiarla a algo demasiado efímero y que casi siempre declina. En el amor no se trata de encontrar a alguien con quien vivir, sino de encontrar a alguien con quien no se puede dejar de vivir.
Pero la verdadera fidelidad está en crisis porque quizá hemos dejado de vivir a fondo el amor. Parece que ser fieles es cosa de tontos o de débiles. Parece que ser constantes en los valores verdaderos es señal de fracaso y de falta de realismo.
Mientras unos siguen viviendo “felices” con sus trucos, sus engaños y sus placeres de ocasión; otros, los que son fieles, los que aman, dejan una huella que no nos puede dejar indiferentes.
Pero desde luego, una de las peores consecuencias de la falta de fidelidad o lealtad se puede ver en el rostro de los que luego se arrepienten y ya nada pueden hacer. Los rostros de los infieles y de los engañados llevan una marca de amargura muy difícil de borrar, por ello, creo que es preferible vivir en completa integridad.

miércoles, 30 de marzo de 2011

PLEONASMOS, DATISMOS Y OXÍMORONES

Cuando uno escucha una expresión del tipo “accidente fortuito” solemos decir que es una redundancia ya que, intrínsecamente, los accidentes son fortuitos, de otra manera y desprovistos de su esencia no serían accidentes; y decimos redundancia cuando gramaticalmente lo que estamos es haciendo uso de una figura como el PLEONASMO, pero parece que este es un término alejado de la forma de expresarse que pudiésemos calificar como de “corriente” o “familiar” y presumiblemente nos etiquetarían de “repipis”.
Pero la realidad es que el uso del pleonasmo es bastante frecuente, incluso espontáneo utilizándolo sin darnos cuenta, y como prueba veamos el que nos ofrece la propia RAE cuando en la cuarta acepción de “victima” da la definición de “persona que muere por culpa ajena o por accidente fortuito”.
Sin embargo, redundancia y pleonasmo se diferencian por un pequeño matiz; mientras que redundancia podríamos decir que consiste simplemente en la repetición o uso excesivo de una palabra o concepto, mediante el pleonasmo la pretensión reside en la intención de utilizar uno o más vocablos, innecesarios, para añadir expresividad a lo que se dice, y esto, a veces lo hacemos incluso desde la inconsciencia. Algunos ejemplos, por habituales, que me vienen a la cabeza son:
“Actualmente en vigor”: Es evidente que algo que está en vigor, “rige, es válido, en ese momento”.
“Aterido por el frío”: Aterido es “entumecido por el frío”.
“Beber líquido”: Beber significa “ingerir líquido”.
“Buena ortografía”: Ortografía quiere decir “correcta escritura”.
Y como estos, un sinfín de ellos de nuestro lenguaje cotidiano, en el que mediante el pleonasmo buscamos la fuerza, la expresividad, incluso facilitar la visualización del concepto que esgrimimos.
Pero esa búsqueda de la contundencia lingüística, de ese deseo de representar nuestras ideas y mensajes nos puede llevar a caer en otro fenómeno lingüístico como es el DATISMO. El datismo se produce cuando el pleonasmo reincide, cuando insiste de forma repetida cayendo en la reiteración por utilización exagerada, o cuando menos excesiva, de términos con interpretación semejante, “este acto lingüístico se denomina, nombra, declara, designa o llama datismo”, esto ya debería ser suficiente como ejemplo pero citemos otro nada improbable de escuchar, incluso de pronunciar: “¿Por qué causa, motivo, razón o circunstancia digo todo esto?”.
El tercer fenómeno lingüístico que quiero abordar es el oxímoron (mi tendencia ha sido siempre la de acentuarla como una palabra aguda, pero he constatado en el DRAE que, contra mi tendencia, se trata de una palabra esdrújula, me cueste el esfuerzo que me cueste). El oxímoron es lo contrario del pleonasmo. Consiste en armonizar dos conceptos opuestos en una sola expresión, formando así un tercer concepto, pero dado que el sentido literal de un oxímoron es absurdo, la pretensión de su uso es la de provocar en el interlocutor la búsqueda de un sentido metafórico.
En definitiva, un oxímoron es una figura retórica que consiste en asociar dos palabras de sentido contrario, buscando, quizá, un buen sentido, provocar ciertas emociones, lo cierto es que dejan un amplio margen a la diversidad de percepción, y es que no tienen que significar lo mismo, para todo el mundo, expresiones como:
“Vista ciega”, “luz oscura”, “gloria triste”, “vida muerta”, “hielo abrasador”, “fuego helado”, “silencio atronador”, instante eterno”, delicias amargas”, “bajos subidones”, “inteligencia militar”, confieso que el que más me llega, incluso a provocar una curiosa sonrisa, es el último de los ejemplos.

martes, 29 de marzo de 2011

VALORES - VIII (COMPRENSIÓN)

Sin duda, cuando uno se siente comprendido, cuando uno encuentra a alguien que le escucha y comparte, en un momento determinado, los sentimientos, ideas o circunstancias, uno siente una paz interior, se siente en un estado de tranquilidad, de alivio. Pero… ¿Nosotros somos capaces de hacer que otros se sientan de la misma manera?, es decir, ¿Somos capaces de comprender a los demás? ¿Somos capaces de dar algo más que un simple: “sí, te comprendo”?
La comprensión es la actitud de tolerancia que nos permite considerar justificados los sentimientos o actos de otros. La comprensión va más allá de “entender” los motivos que rodean un hecho, hay que dar o poner algo de nosotros mismos, la comprensión debe llevarnos a proponer, sugerir o establecer los medios que ayuden a los demás a superar el estado o problema por el que pudiesen estar pasando.
Podemos ver como alguien parece cometer un error y comprenderlo y aceptarlo desde la tolerancia, ser tolerantes no significa ser condescendientes con lo sucedido y hacer como si nada hubiese pasado, la tolerancia debe traducirse en confianza en los demás sobre su capacidad para superar sus propios obstáculos.
En numerosas ocasiones los sentimientos se convierten en destacados protagonistas de nuestra vida. La exaltación, la tristeza, la ira, reducen nuestra capacidad de reflexión propiciando que podamos hacer o decir cosas que realmente uno ni piensa ni siente. Si aprendemos a ver con “naturalidad” los actos y sentimientos de los demás, tendremos clara nuestra fragilidad y la convicción de que podemos caer en la misma situación, de cometer los mismos errores y de dejarnos llevar por el arrebato de nuestros sentimientos.
El comprender no debe confundirse con un “sentirse igual”, pues está fuera del terreno emocional, la comprensión, es y debe ser, un producto de la razón, de pensar en los demás, “de ponerse en los zapatos del otro”, sin hacer diferencias entre las personas; son muchas las oportunidades que a diario nos brinda la posibilidad de vivir y hacer vivir el valor de la comprensión: “No encontramos limpia la camisa que nos íbamos a poner”, “Los compañeros no terminaron su parte del trabajo en equipo”, “Los hijos no colaboran activamente en el orden y tareas de la casa”, etc.
Si queremos convertir nuestra actitud de comprensión en un acto consciente y voluntario, deberíamos reflexionar sobre algunos aspectos básicos, como:
  • ¿Se escuchar y hacer lo posible por no dejarme llevar por el primer impulso (ira, tristeza, desesperación etc.)?
  • ¿No me precipito a la hora de hacer juicios, intentando conocer todos los aspectos que puedan influir o afectar a cada situación?
  • ¿Pienso en cual sería mi reacción si me viese afectado por una situación similar?
  • ¿Asumo la comprensión de forma activa, buscando posibles soluciones, no limitándome a escuchar?
  • ¿Intento proponer estrategias y facilitar los medios que ayuden a los demás?
Y es que la comprensión es algo muy importante, es un acto lleno de generosidad porque nos permite aprender a disculpar, a tener confianza en los demás y que los demás nos vean como alguien a quién puedan recurrir en cualquier circunstancia. La comprensión no es algo para ejercitar en situaciones extremas, se vive con naturalidad, día a día y en cada momento de nuestra vida, con todas las personas, en los detalles más pequeños y en apariencia insignificantes.