RICOBLOG

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sábado, 29 de enero de 2011

LA REFORMA DE PENSIONES

·         “Minino de Cheshire, ¿podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí? 
·         Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar (dijo el Gato).
·         No me importa mucho el sitio (dijo Alicia).
·         Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes (dijo el Gato).”

Sí, así es, se trata de un pasaje de Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll (sinónimo conocido del matemático y escritor británico Charles Lutwidge Dodgson) y ¿Qué tiene que ver con la reforma de las pensiones?, pues eso mismo, que llegar llegaremos a alguna parte, pero… ¿Era ahí dónde queríamos llegar?
El gran titular de la reforma responde al principio de “reforzar la sostenibilidad futura del sistema de pensiones español”. La implantación será progresiva y sus grandes líneas maestras son:
·         Edad de jubilación:
o   67 años con 37 años cotizados para tener derecho al 100% de la Base Reguladora.
o   Antes de los 67 años, con un mínimo de 65 años de edad, y un historial de cotización de al menos 38,5 años.
o   A los 63 años con un histórico de cotización de 33 años y un coeficiente corrector del 7,5% por año lo que abre una horquilla, de minoración de la pensión, desde el 15%, en el inicio de la reforma, hasta el 30% respecto a los 67 años que estarán vigentes en 2027.
·         Cuantía de la pensión:
o   Se incrementa el número de años que se tendrá en cuenta para determinar la Base Reguladora que pasará gradualmente de 15 a 25 años.
Las consecuencias de esta reforma de las pensiones en España son:
·         Es el recorte más importante de la Seguridad Social de los últimos 30 años.
·         Hará de nuestras pensiones unas de las peores de Europa.
·         Más personas sin derecho a acceder a las pensiones contributivas, especialmente mujeres y jóvenes que no han tenido trabajo asalariado de manera continuada.
·         Se calcula que las actuales prestaciones por jubilación disminuirán entre un 20 y un 30%.
·         Las pensiones de viudedad continuarán siendo muy insuficientes para la mayoría.
Las grandes preguntas, sobre cuál era el camino a seguir, se han obviado o, peor aún, conscientemente se han ignorado:
·         ¿No habría que introducir reformas, en el mercado laboral, que potenciaran que una buena parte de los 4,7 millones de parados, que suponen el 20,33%, se convirtiesen en trabajadores estables, es decir, cotizantes a la Seguridad Social y en definitiva más ingresos para el sistema?
·         ¿Cómo van a alcanzar lo jóvenes un histórico de cotización acorde con la reforma que se nos anuncia, con una tasa de paro juvenil por encima del 42% doble de la media europea? ¿No requiere el mercado laboral reformas estructurales que faciliten la integración de este sector de la población?
·         Si un argumento que se esgrime es el envejecimiento de la población, que nadie discute, no se puede ignorar que la causa no reside exclusivamente en la mayor esperanza de vida y que otro factor relevante es la baja tasa de natalidad de España una de las más bajas del mundo. ¿No serían precisas medidas de apoyo a la familia, sociales, laborales, económicas, etc.?
Creo que a estas alturas sería un sin sentido discutir la necesidad de una reforma del sistema público de pensiones, que hay que preservar y reforzar para garantizar su futuro, pero también creo que hay que hacerlo sin complejos, sin cinismos y abordando muchos otros escenarios y es que sin que esto deje de ser cierto, el único problema del sistema público de pensiones no es que cada vez haya más personas que perciben pensiones durante más tiempo.

miércoles, 26 de enero de 2011

LAS EMOCIONES - II

En mí entrada “LAS EMOCIONES – I” prometí volver a tratar el tema de las emociones y desde ahora anuncio que es más que probable que esta no sea la última vez que lo haga, es un aspecto humano que me apasiona. Por lo que es y por cómo se gestiona, por cómo nos condiciona y por cómo nos condicionamos (por supuesto que nada más lejos de mi intención que establecer paralelo alguno con Daniel Goleman quién llegó a escribir un libro sobre el tema, “La Inteligencia Emocional”), mi intención es bastante más mundana y pegada a mi experiencia personal. Nuestras emociones espontáneas se alejan de lo normal, seguramente por falta de control. Aprendemos que, “la felicidad” pasa por reprimir las emociones negativas, que nos generan malestar y son causa de nuestros problemas.
Si opinas que una buena opción es llegar a gestionar las emociones, lo primero que debes hacer es poner en cuarentena “casi-dogmas” que paralizan la acción reflexiva, cómo:
·         Las emociones determinan comportamientos.
·         Modificando emociones cambiamos conductas.
·         Controlando sentimientos controlaremos conductas.
Pero… ¿Qué ocurre cuando nos cuestionamos una y otra vez lo que deberíamos, o no, sentir? ¿Acaso podemos elegir nuestros sentimientos?
Para empezar admitamos que la emoción no se puede controlar. Sentimos lo que sentimos en función de lo que la vida nos ha enseñado o hemos aprendido en ella, lo que sin duda condiciona nuestras emociones. Desde luego niego que nos limitemos a dejarnos llevar, pero el primer paso es permitir que afloren, reconocerlas y asumirlas.
Sólo podremos “gestionar” (que no reprimir o ignorar) nuestras emociones desde nuestra conducta ¿Y qué nos puede ayudar?:
·         Intentar expresar la emoción en un contexto apropiado. Siendo conscientes de que a veces eso sólo permite un desahogo sin que se pueda esperar cambio o resolución alguna.
·         Subordinar nuestro comportamiento a nuestro objetivo fundamental o básico. Si estoy buscando el consenso eludiré el empecinamiento que me reclama la certeza de estar en lo correcto, para desenvolverme en el ámbito de la negociación.
·         La conducta decidida según nuestro estado emocional deberá ser consecuente con nuestros criterios y valores.
·         Nos expondremos a nuestras propias emociones entendiéndolas como algo subjetivo y personal, y por lo tanto superables. “Aunque me pone nervioso (me da miedo) hablar en público, saldré ahí y daré mi conferencia”.
En definitiva, ni debemos obstruir nuestras emociones ni debemos permitir que estas nos impongan el carácter o comportamiento que proyectamos hacia los demás y hacia nosotros mismos.
Goleman diría aquí, que nuestras emociones son parte de nuestra inteligencia, que son información que explicita situaciones que nuestra razón ha de atender.
En definitiva y simplificando, como prometí al principio, si quieres una conducta ganadora deja entrar en tus decisiones, no al corazón, no al cerebro, sino al corazón y al cerebro.

martes, 18 de enero de 2011

¿SENADO O TORRE DE BABEL?

Hoy ha sido día de fiesta grande en el Senado, por primera vez en la historia, sus señorías tuvieron que utilizar un pinganillo para poder entenderse en el Pleno del Parlamento de la Cámara Alta.
Lo de la fiesta, que me parece cuando menos irónico, es porque hoy los 263 Senadores que se entienden perfectamente hablando en castellano, por cierto idioma oficial de España, han precisado de la asistencia de 7 traductores simultáneos, que se repetirá en cada sesión del Senado, para “supuestamente” entenderse. Por cierto lo de los 263 Senadores es el censo y no las asistencias reales, que al menos hoy, por pinganillo o no, ha sido ostensiblemente menor, eso sí los 7 traductores debían estar
Las primeras reacciones que hoy han podido registrarse, son como algunos ejemplos siguientes manifiestan:
“Yo no pienso ponerme el pinganillo. El Senado es una institución del Estado y aquí se habla en castellano. No voy a entrar en el Pleno y hacer el ridículo” (no puedo asignar esta declaración a nadie concreto, pero me suena a PP).
En la bancada socialista también había deserciones, menos que en el PP pero también con algún rebelde que no hizo uso del auricular.  Tampoco es menos cierto que se hayan registrado ausencias significativas en el salón plenario cuando el senador del PSC, Ramón Aleu, subió a la tribuna a las ocho menos diez de la noche para explicar en catalán una moción para instar al Gobierno “a intensificar los planes acordados entre el Ministerio de Educación y las  Comunidades Autónomas”.
Del Gobierno solo estuvo presente la senadora y ministra de Sanidad, Leire Pajín, quién, al menos al principio, no se puso el pinganillo, según fuentes socialistas porque entiende el catalán. La ministra de Ciencia, Cristina Garmendia, abandonó el Pleno justo cuando empezaba Aleu a hablar.
No voy a entrar en juicios de valor sobre si la pluralidad cultural de este país precisaba de tal demostración, ni tampoco me manifestaré de que, en caso de que fuese necesario, sea el colectivo político el canal idóneo para hacerlo, pero tengo la sensación de que supone, cuando menos, un alarde económico poco afortunado en momentos de crisis cómo los que estamos viviendo y lo cierto es que estoy pensando en los 350.000 Euros que el Senado va a “GASTAR” este año 2011 en esas traducciones simultáneas, dinero que podría evitar temas como la congelación de las pensiones (por ejemplo).
Supongo que al final se trataban de los últimos coletazos de la Navidad, pero, hoy, todos buscaban su pinganillo y la manera de poder entender los debates parlamentarios. Y es que la imagen estaba en el salón de plenos. Como si de un regalo de Reyes Magos se tratara, todos los senadores se encontraron en su escaño, después de regresar de las vacaciones de Navidad, un pequeño cablecito con un auricular. Pero parece que este regalo no ha entusiasmado a sus señorías.
No me gustaría parecer ácido, pero si generalmente cuesta entender lo que dicen, ahora va a resultar más complicado y por supuesto bastante más caro.
La verdad es que no se cómo podría realizarse, pero me encantaría hacer la pregunta y conocer la respuesta de nuestra clase política, sobre la necesidad y oportunidad de lo que, al menos a mí, me parece un despilfarro nada cercano a las necesidades de los gobernados, es decir, nosotros.

lunes, 17 de enero de 2011

ESTANFLACIÓN. ¡VAYA PALABRO!

Hace unas entradas, concretamente en la 6. “CARTA A UN MAGO” (no sé si Rey) utilizaba la palabra “ATRAGANTANTES”, consciente de no ser un término incluido en el RAE, hoy vuelvo a hacerlo con la palabra “ESTANFLACIÓN”, y aunque tampoco está incluida, creo que es cuestión de tiempo.
La estanflación (españolización del inglés: stagflation, palabra compuesta por stagnation, estancamiento, e inflation, inflación) indica la coyuntura económica en que, dentro de una situación inflacionaria se produce un estancamiento de la economía o viceversa.

Estanflación no es un término novedoso ya que fue acuñado en 1965 por el entonces ministro de finanzas británico, Ian MacLeod quién, en un discurso ante el Parlamento, dijo:
“We now have the worst of both worlds – not just inflation on the one side or stagnation on the other, but both of them together. We have a sort of “stagflation” situation: And history, in modern terms, is indeed being made”.

(Ahora tenemos lo peor de ambos mundos: no solo inflación por un lado o estancamiento por el otro, sino ambos juntos. Tenemos una especie de “estanflación”. Y la historia, en sentido moderno, efectivamente está siendo hecha).

Si la confianza se quiebra, es difícil construir un futuro solvente, por ello cuando las señales no son tranquilizadoras, el futuro es incierto y preocupante, veamos algunas de esas señales:
·         Durante el tercer trimestre del pasado año se dio un crecimiento cero y el IPC finalizó 2010 registrando un incremento del 3%.
·         España superará en 2011 en 2,5 veces la tasa de paro media de las economías avanzadas (8%) y prácticamente doblará a todos sus vecinos de la UE, con un ratio próximo al 20%.
·         La subida del IVA no propició una recuperación del consumo sino un aumento de precios como refleja el IPC, a lo que habrá que sumar el aumento producido desde primeros de año en tarifas como la luz, el gas o los transportes, por lo que cabe esperar se mantenga un consumo contenido.
·         Un déficit público (nacional más autonómico) en el entorno del 10% del PIB que ha empujado a determinados recortes en medidas sociales y qué en 2011, aunque debiera disminuir, tiene el hándicap de ser un año de elecciones en el que suelen hacerse promesas que implican un compromiso de mayor gasto público.
·         Aunque la mayoría de las agencias oficiales mantienen la nota crediticia de la “Deuda Española” en un nivel de solvencia alto (doble A), la realidad es que el mercado nos está dispensando el trato propio de los bono basura (BB-), lo que nos ha llevado a que la prima de riesgo o diferencial con el bono alemán que hemos de pagar haya pasado del 0,6% en enero de 2010 al 2,5% en diciembre de ese mismo año, es decir, cuatro veces más, lo que encarece considerablemente la factura de nuestra necesaria refinanciación.
Esto convierte a la “Estanflación” en un claro DILEMA:
Si se toman medidas de política monetaria y/o fiscal dirigidas a favorecer el crecimiento económico, automáticamente se propiciará una aceleración de las tensiones inflacionistas. Por el contrario políticas anti-inflacionistas reducirían la actividad en una economía ya fuertemente castigada por una muy elevada tasa de desempleo.
Normalmente los bancos centrales tienen que elegir entre reactivar la economía o drenarla mediante el ajuste del tipo de interés del dinero. Pero si reducir el tipo de interés provoca un crecimiento económico, a la vez dispara la inflación, y si aumentar el tipo de interés permite luchar con la inflación, reduce el crecimiento económico. En la estanflación el problema es que ambos hechos coexisten.
La situación desde luego no es fácil y requiere de soluciones valientes e imaginativas, tal vez no sea la mejor de las soluciones pero creo que convertir el DILEMA en TRILEMA podría ayudar.
Me refiero a incorporar, como factor más, al Gasto Público, éste es fundamental en la gestión macroeconómica de un país, sobre todo cuando tienes una política monetaria cercenada por intereses comunitarios supranacionales y por ello los márgenes operativos se vinculan fundamentalmente a la política fiscal.
Y este es un punto de vulnerabilidad macroeconómica, el Gasto Público debería venir dimensionado por los ingresos previsibles, es decir, por la política fiscal establecida como la más conveniente y no al revés, es decir, la política fiscal no puede venir definida en función de las necesidades recaudatorias para hacer frente a un Gasto Público comprometido, tal vez por razones políticas o por resultar un Gasto Púbico desproporcionado o suntuosos por deber atender a 17 comunidades y 2 ciudades, autónomas, con sus correspondientes órganos de gobierno y no pocas funciones duplicadas y aunque parezca raro hasta triplicadas o más, cuando se añaden corporaciones municipales y/o locales.
Puede que reducir el paro nos cueste, puede que contener la inflación no sea fácil, el déficit llevará su tiempo para reconducirlo y por tanto la economía crecerá lentamente o no crecerá, ¿Por qué no, mientras tanto, contenemos el gasto?

jueves, 13 de enero de 2011

HABLAR EN PUBLICO

¡Lo primero es lo primero! Y esto quiere decir que cuando alguien va a dirigirse a un colectivo de personas, si quiere alcanzar un mínimo de satisfacción de quienes le escuchan, precisa de un mensaje próximo a la realidad e interés de su auditorio.
Tomando lo anterior como obvio, la cuestión se reduce a lograr, para los asistentes, una exposición asequible, amena y en la medida de lo posible entretenida.
En definitiva estamos ante una clásica dicotomía:
·         ¿Qué tengo que transmitir?
·         ¿Cómo voy a hacerlo?
En el primero de los ámbitos, contenido del mensaje, si éste no es cercano al auditorio que ha de recibirlo solo ser un maestro del monólogo te librará de la más espantosa de las conferencias.
Sin embargo, una mala presentación de un tema, aun próximo al auditorio, arruinará tu conferencia.
En un punto intermedio, la medida del éxito vendrá determinada en el medido y cuidado desarrollo de los “CÓMO”, en función del grado de afinidad de los “QUÉ” con el auditorio.
Llegado a esto, la pregunta es inevitable ¿Qué recursos pueden ayudarme para hablar en público? Aquí cobra realidad el tópico de que no debe hablarse con las manos en los bolsillos, pero… ¿Por qué? Porque deben estar vacios ya que es el auditorio al que hay que meterse en el bolsillo, y es cierto que hay algunos “trucos” que nos pueden facilitar el lograrlo, como…
1. La duración de la intervención deberá estar en función del “programa”, una recomendación sobre tiempos podría ser: una charla 10 minutos, una ponencia 20 minutos, una conferencia 60 minutos y en ningún caso sobrepasar los 90.
2. Si no has sido presentado al auditorio deberás hacerlo tú, por ello llévate siempre preparada una buena venta personal, ha de ser sencilla pero ha de ser tu primer argumento de enganche.
3. Un inicio anecdótico suele predisponer a tu favor al auditorio. Por ej: “Me gustaría dejar claro que la frugalidad del almuerzo no ha sido idea mía, nunca me ha molestado que algunos duerman mientras hablo”. Evidentemente hay que decirlo en tono de broma y no puede parecer artificial.
4. Mimetizarte lo antes posible con el auditorio, incluyéndote explícitamente en el mismo, con frases como “con lo que desarrollaremos el rol que nos corresponde a los asesores en materia de previsión y ahorro”. Acabas de colocarte cómo uno más de ellos.
5. Conocer el nombre de pila de algunos asistentes y usarlo cuanto antes, resulta atractivo para quién así se llama y para el resto del auditorio la percepción es de un entorno de familiaridad confortable.
6. Durante la exposición tu actitud deberá ser cordial, educada y respetuosa, aunque algunos se manifiesten en contra de tu disertación, pero sin perder firmeza.
7. El orador debe tener como objetivo cubrir las expectativas de su auditorio y no el de lucirse o apabullar con sus conocimientos.
8. Si hay que dar datos hacerlo preferiblemente en porcentajes, las cifras cansan y generan confusión.
9. No hay que excederse en los argumentos o desarrollos, un par de bostezos, alguna mirada esquiva o conversaciones en voz baja son indicios de que la conexión se está rompiendo.
10. La forma de vestir debe ser lo más neutra posible, de tal manera que ni desentone ni distraiga.
11. Un soporte neutralizante, que colabora en el disimulo de los nervios iníciales, es tener en las manos un libro, un bolígrafo, un puntero, etc.
12. El contacto visual con el auditorio es el cordón umbilical que mantiene la atención, el barrido visual en forma de caracol resulta de lo más efectivo.
13. No te dediques a leer lo que quieres o tienes que decir, es la forma idónea de que el auditorio desconecte de ti.
14. Si tu experiencia de hablar en público es mínima, practica una y otra vez antes del momento de la verdad y cuando estés en él, recuerda que un vaso de agua es un respiro tanto para el que habla como para el que escucha.
15. Procura erradicar las muletillas, son tan endemoniadas que sólo molestan a quién las escucha y resultan imperceptibles para quién las utiliza.
Y por último, al finalizar la conferencia no te olvides de dar las gracias al auditorio en un tono lo suficientemente alto que permita que se despierten aquellos que sucumbieron al sopor, a pesar de lo interesante de tu exposición, estos también hablarán bien de la conferencia.


sábado, 8 de enero de 2011

¡QUIERO SER RAFA! ¿Y tú?

Sí, quiero ser Rafa, pero no quiero ser el número uno del tenis mundial, ni quiero ser un mito, ni la leyenda de estar entre los elegidos, quiero ser ese tipo de persona que es Rafa.
Rafa nos proporciona una alegría tras otra con sus triunfos y con sus proezas, nos hace sentirnos orgullosos y triunfadores, pero también nos proporciona muchas enseñanzas y tanto dentro como fuera de la pista.
Rafa nos enseña que los trofeos se pueden morder, pero al final. Para llegar al mordisco ansiado primero ha habido sueños y el nos demuestra que los sueños pueden hacerse realidad si se desean con determinación, cuando se sueña con determinación se hacen cosas para lograrlo, no espera uno a que sucedan, las metas se logran pero solo cuando se pone esfuerzo y trabajo, cuando se pelea sin reservas por aquello que se pretende.
¿Y qué le lleva a Rafa a romper una barrera tras otra?: ¿Talento?, ¿Combatividad?, ¿Energía?, ¿Fuerza (física y mental)?, ¿Pasión?, ¿Espíritu de sacrificio?... Seguramente todas ellas, sabiamente combinadas y aderezadas con unas buenas dosis de tesón y perseverancia.
Talento para gestionar un conjunto de aptitudes y destrezas sobresalientes. Combatividad para mantener una clara predisposición o tendencia a la lucha. Energía como fuerza o vigor para generar acción. Fuerza (física y/o mental) como elementos esenciales para mejorar el rendimiento; la fuerza física para tolerar la acción y la fuerza mental para poseer el convencimiento de querer hacerlo. Pasión como reflejo de entrega total, sin reservas. Espíritu de sacrificio para luchar contra la pereza y la comodidad. Y sobre todo con la necesaria perseverancia como garantía de transformación de los sueños para, tras la lucha, convertirlos en realidades.
Elementos que solo pueden incorporarse al patrimonio personal a base de aprendizaje y duro entrenamiento.
Y por si todo eso fuera poco, dispone del motor más potente que una persona puede tener, un motor que le permite superar todo tipo de dificultades y contratiempos, que le permite superar lesiones y salir reforzado de ellas, ese motor no es otro que una actitud positiva ante la vida y es que una actitud positiva es la actitud mental más adecuada para superar dificultades y al final marca la diferencia.
Sin duda alguna todo ello hace que una persona sea “singular” y que sobresalga por encima de los demás, pero si hay algo que hace a Rafa grande es su humildad algo que le hace más campeón aun fuera de la pista que dentro de ella, en la que resulta prácticamente imbatible.

viernes, 7 de enero de 2011

EL NÚMERO 3 ¿Enigmático o Irritante?

Dado que el 1 no es un número sino la “unidad” y manantial de todos los números, cada número no es sino el anterior más la unidad, las cifras 2 y 3 tampoco son números sino “el principio” de par e impar, ya se que suena raro pero hay doctrinas que así lo sostienen.
Un número impar es perfecto y completo, unido a un par conserva su cualidad dado que el resultado también es impar y unido a sí mismo da origen a un número par, demostrando su fecundidad. Sin embargo, el par solo es capaz de procrear otros números pares e incapaz de procrear un número impar sin su ayuda, un par es un número incompleto.
Sabemos que el 3 era antiguamente el más sagrado de los números, representaba la “perfecta armonía” de ahí que las diferentes mitologías le hayan venerado, consagrándole un papel destacado en todas las tradiciones y enseñanzas.
Las cosas siempre han tenido PRINCIPIO, MEDIO y FINAL, el tiempo PASADO, PRESENTE y FUTURO, el estado de los cuerpos es SÓLIDO, LIQUIDO o GASEOSO, Los reinos también son 3, ANIMAL, VEGETAL y MINERAL, el orden griego de las columnas es DÓRICO, JÓNICO y CORINTIO, y las columnas constan de BASE, FUSTE y CAPITEL, una oración consta de SUJETO, VERBO y COMPLEMENTOS, Cesar en su guerra contra Pompeyo anunció su victoria con 3 palabras “VINI, VIDI, VINCI” y si abordamos el ámbito de las “Trinidades” y por citar alguna, tenemos la egipcia ISIS, OSIRIS y HORUS, la hindú BRAHAMA, VICHNU y SHIVA, para los godos era WOTAM, FREYA y THOR y para los católicos PADRE, HIJO y ESPÍRITU SANTO.
Es probablemente esta grandeza del 3 lo que ha llevado a las Administraciones Públicas (tanto nacional como autonómicas) a abrazar tan mágica cifra aunque para muchos, lejos de parecernos fascinante o enigmática, nos haya resultado ¡¡IRRITANTE!!
Todo sucedió el lunes cuando fui a apuntarme al paro, lo primero que tuve que hacer fue ir a inscribirme como demandante de empleo, voy a obviar, para describir la escena, que me hicieran sentirme como un salteador de caminos: Un local de muchos metros cuadrados, pero muchos, suficientes para acoger desahogadamente a más de cien “sufridores”, 16 mesas de atención al público pero tan solo 3 en funcionamiento, las 13 restantes completamente vacías, esto supuso unas dos horas de espera.
El siguiente paso era ir al local de al lado para solicitar el subsidio por desempleo, este segundo local era algo más pequeño pero como seguíamos siendo aproximadamente los más de cien de antes, pues un poco más apretados, al ser el local algo más pequeño solo había 11 mesas de atención al público pero y aquí viene lo cabalístico tan solo 3 estaban en funcionamiento lo que supuso otras dos horas más de espera.
Dada la inversión de tiempo que dediqué en el INEM, tuve que dejar la gestión en el SMAC para el día siguiente, cuando llegué pude ver de nuevo unas magníficas y amplias instalaciones con nada más y nada menos que 11 mesas de atención al público y aquí tuve que frotarme los ojos, no me lo podía creer, solamente 3 de las 11 mesas estaban en funcionamiento.
Cuándo llevaba un rato observé que se acercaba una persona más a otra mesa y pensé que iban a abrir una cuarta mesa, ¡ingenuo!, una de las que venía atendiendo se levantó y escuchó como la que acababa de llegar le decía “si vas a Día llévate el paraguas que está lloviendo”, pero hay que entenderlo, al estar toda la mañana ocupada con su trabajo tiene que buscar un hueco para escaparse a “hacer la compra” y eso no debería ser motivo de indignación para el “mogollón” de personas que estamos allí esperando turno, seguramente esa evidente falta de tolerancia con los pobres funcionarios se deba a que la mayoría de las personas que estaban esperando se encontraban en una situación cuando menos complicada.
También es comprensible que la Administración no pueda llenar todas las mesas que tiene disponibles, hay que tener en cuenta que tan solo hay tres millones cien mil funcionarios y que el coste total de las nóminas públicas, que sale de los impuestos de todos los contribuyentes, superó el pasado año los 110.000 millones de euros.

sábado, 1 de enero de 2011

CARTA A UN MAGO (no sé si Rey)

Tras la tradicional cena de fin de año con mis hijos, compuesta de langostinos, carabineros, un poco de jamón ibérico y un suculento filete de buey, regado como se dice ahora con un maridaje adecuado con el mejor vino de mi corta bodega, después de las atragantantes ( sé que es un palabro no autorizado por la RAE) uvas y un brindis con un refrescante cava (que no champagne), decidí tomarme una infusión digestiva y relajante a la vez.
Ante fecha tan señalada decidí que la ocasión merecía algo especial, así que busqué y desempolvé una vieja tetera que hace muchos años adquirí en un más que peculiar bazar de Marrakech y que nunca antes había utilizado.
Tras localizarla y desembalarla no podía sino limpiar tan magnífica pieza que como no podía ser de otra manera estaba recubierta de polvo, y en ese momento sucedió lo fantástico, al frotarla con un paño surgió una gran nube que se fue configurando en lo que parecía un “geniecillo”, como en los cuentos, aunque este parecía de verdad.
Con una voz grave y profunda pero tranquilizadora se dirigió a mí diciéndome: “soy un genio autorizado a conceder tres deseos, pero si soy liberado en fecha tan señalada, puedo conceder hasta diez". ¡Tú me dirás!
-       ¿Puedo pedir diez cosas?
-       En efecto.
-       ¿Y las debo pedir en el orden que las prefiera?
-       En absoluto, me ocuparé de todas ellas, ¿Qué quisieras mejorar?
Admitiendo que el orden no era importante le formulé mis deseos:
1.    Los desastres naturales y la vulnerabilidad medioambiental.
2.    El hambre en el mundo.
3.    Las enfermedades incurables.
4.    Las guerras.
5.    El terrorismo.
6.    Los maltratos.
7.    El tráfico de drogas.
8.    La política sin principios.
9.    La economía sin moral.
¿Podrás encargarte de todo ello?
Antes de responderte he de decirte que te falta un deseo, ¿No quieres nada para ti?
Sí, mi décimo y último deseo es que te olvides de mí y toda tu fuerza la dediques a los nueve primeros deseos.
No puedo asegurarlo, pero me pareció como si el genio se “rascara” la cabeza y con un gesto de escepticismo me dijo: “veré que puedo hacer por ti, pero todo lo que me pides o lo hacéis vosotros o no hay quién lo haga” y la nube se desvaneció desapareciendo dentro de la tetera.
Después de eso, la experiencia no fue ni digestiva ni relajante, me acosté pero fue una noche en la que dormí tenso y dando múltiples vueltas en la cama (que no me suele suceder) y por la mañana me levanté con la boca seca y un agrio sabor.
No lamentaba haber perdido al menos nueve deseos, lamentaba lo difícil que iba a resultar que las cosas mejoraran cuándo un genio tan especial renunciaba a intentarlo.
Tal vez lo asusté al ponerle por delante una obra tan ingente, seguramente el camino es ir poco a poco, aportando, todos y cada uno, pequeñas soluciones en busca de un mundo mejor.